Cerezales, capital del pastoreo... y del carea

La Feria Carea de Cerezales volvió a congregar en este pueblo del Condado a numerosos comarcanos que siguieron las demostraciones, concursos... y el homenaje a los pastores Luis Miranda y Paqui Martínez

18/05/2026
 Actualizado a 18/05/2026
Los careas fueron protagonistas en Cerezales del Condado. | MAURICIO PEÑA
Los careas fueron protagonistas en Cerezales del Condado. | MAURICIO PEÑA

La feria Carea si un día muere da la impresión que será de éxito. Este domingo, nuevamente, congregó a una gran cantidad de comarcanos y otros llegados de lejos de Cerezales del Condado, el lugar que la acoge. 

Un pescador en medio del río al lado del puente que da acceso a Cerezales anuncia algo fundamental, una mañana tranquila, cálida (la tarde ya tuvo su cosa de clima leonés pero andábamos de recogida), incluso el puesto de los helados de Coladilla tiene cola... De fondo suenan los comentarios de los diferentes concursos del gran protagonista del día, el carea, hablan de color, mirlo, alzada, carácter... cosas que saben ellos del perro «más listo y trabajador», me dice Alija, que de esto de criar perros para los rebaños lo sabe todo. 

La campa de la feria era un continuo trajín. Migas de pastor, carpas de venta con los productos más diversos y tradicionales, música de fondo, las pandereteras del Condado acercan a todo el mundo a su reclamo, ante la demostración de la Escuela de Hilanderas se detiene casi todo el mundo y el esquileo a máquina de Tony González agolpa a las gentes que quieren ver como desviste a la oveja... por exigencias del guión, por supuesto.

Maxi, el presidente de Cerezales es un constante ir y venir, saludar, invitar... «luego te veo», cuando llega uno de los momentos más esperados pues son, con el carea, los grandes protagonistas. Es el momento de entregarle su premio ‘Reconocimiento de Honor Carea 26’ a dos pastores, Luis Miranda y Paqui Martínez, con un encargado de entregarles la artística foto de lujo, el escritor  Julio Llamazares, quien comenzó su breve discurso con una autocita, lo que no está nada mal en estos tiempos de plagio.

- Yo vengo de una raza de pastores que perdió su libertad cuando perdió sus ganados y sus pastos...

Ante sus palabras, su verso, eran muchos los que asentían con la cabeza, una raza de pastores estaba en la genética de la inmensa mayoría de los que pisaban la campa. Más asentirían si el poeta —que lo fue antes que novelista— hubiera seguido con su poema: «Durante mucho tiempo mis antepasados cuidaron sus rebaños en la región donde se espesan el silencio y la retama». 

Y Llamazares, además de a los dos pastores, quiso recordar y homenajear a alguien que a buen seguro hubiera estado allí, el pintor de San Justo de la Vega, Sendo, a quien quiso dedicar este acto en Cerezales, donde Luis y Paqui, emocionados, le miraban con la admiración que miran al poeta tantos pastores.

La comida, la tarde con más música de Viridis, con ese Segis que toca todos los palos y también viene de una raza de pastores en Correcillas, que tenía un mastín sentado a la entrada del restaurante de su padre, Braulio El Lugareño, que al pasar le decía: «Tu no te apures que para trabajar ya está el carea».

La tarde amenazó lluvia, cayeron gotas... una feria de un animal al que llaman perro de pastor leonés requería un clima leonés... 

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