Los vecinos de El Ejido y La Palomera protestan por la reforma del Parque de la Tolerancia

Usuarios denuncian falta de seguridad infantil, pérdida de sombra y problemas en la ejecución mientras el Ayuntamiento impulsa una zona de calistenia

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29/04/2026
 Actualizado a 29/04/2026
Zona de calistenia instalada en el Parque de la Tolerancia de El Ejido
Zona de calistenia instalada en el Parque de la Tolerancia de El Ejido

La remodelación del Parque de la Amistad y la Tolerancia, en el barrio de El Ejido de León, ha desatado un creciente malestar entre los usuarios habituales, que cuestionan tanto el enfoque de la actuación municipal como su ejecución, al considerar que no responde a las necesidades reales del entorno.

El Ayuntamiento de León ha iniciado las obras para dotar al parque de una zona de calistenia dentro de un plan de mejora de espacios verdes del barrio, con el objetivo de ampliar la oferta deportiva al aire libre e incorporar nuevos elementos de uso ciudadano. Sin embargo, la ubicación elegida para esta instalación ha generado críticas inmediatas, ya que, según denuncian los vecinos, se ha colocado en uno de los pocos espacios con sombra del parque, perjudicando directamente a las familias que utilizaban esa zona para el ocio.

A esta circunstancia se suma la propia ejecución de la obra. Los usuarios aseguran que el terreno ha sido excavado en exceso, lo que ha provocado la acumulación de agua y la aparición de una especie de balsa o “piscina” en cuanto llueve, una situación que consideran previsible y que agrava el deterioro del espacio.

Más allá de estas cuestiones, los vecinos de La Serna-Las Huertas insisten en que la reforma “descuida a los más pequeños”. Denuncian que la zona de juegos infantiles se ha quedado pequeña y obsoleta, sin atender a la creciente demanda de las familias del barrio.

También alertan del riesgo en el área de columpios, donde la ausencia de un vallado provoca que los niños crucen por la zona de balanceo, con el consiguiente peligro de accidentes. A ello se suma la desaparición del espacio de arena en el que jugaban habitualmente los más pequeños, eliminado durante las obras y cuya recuperación reclaman mediante la instalación de un arenero.

Las críticas se completan con la falta de aprovechamiento del antiguo campo de fútbol de tierra, en desuso desde hace años, para el que proponen su reconversión en pistas multideporte cerradas que mejoren la convivencia y el uso del parque.

Los vecinos insisten en que sus propuestas nacen de la observación diaria y buscan mejorar un espacio clave para el barrio, al tiempo que reclaman al Ayuntamiento que rectifique el proyecto para adaptarlo a las necesidades reales de quienes utilizan el parque a diario.

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