«Estoy muy agradecido y también superado por las muestras de apoyo que he venido recibiendo desde que se supo que había perdido más de veinte ovejas cuando realizaba la trashumancia por la provincia de Valladolid, en Torrelobatón; y que he tenido que continuar en camiones hasta la montaña de León. Pero esta jornada en El Valle de las Casas ya ha superado todo, ha sido muy emotiva». El pastor Paco Morgado, bautizado como El último trashumante, se mostraba emocionado en la comida con caldereta que las gentes de El Valle de las Casas le habían preparado para recibirle y, en palabras de Cencio Medina, el presidente del pueblo, «que olvide el mal trago que ha pasado».
No es la primera vez que la gente de El Valle recibe al rebaño trashumante de Morgado —reviviendo una vieja tradición— pero este lunes se sumaron colectivos como Pastores sin fronteras, Álvaro Álvarez, presidente de la asociación de criadores de merino negro o Feliz García, de la Sociedad Canina Leonesa, entre otros.
Una jornada festiva para Morgado y su equipo, de una docena de colaboradores, que se cerró con una visita al rebaño que descansaba en El Valle de las Casas y en la mañana del martes tenía previsto reemprender el camino, nuevamente a pie, con destino al puerto y la majada de Pandetrave, donde tiene previsto pasar el verano.
En el mismo acto de recibimiento y celebración Paco Morgado conoce la noticia de que Asaja Valladolid le pide que «rectifique tras confirmarse que el rebaño no murió por fitosanitarios en Valladolid». Morgado señala que ya le habían comunicado esta circunstancia y recuerda que «yo no he acusado a nadie y nos remite a sus palabras textuales», recogidas en La Nueva Crónica el día 7 de junio. «Habrá que ver qué dicen las pruebas y los análisis de los técnicos; pero nosotros ya veníamos preocupados. La Cañada ha sufrido un deterioro brutal, de los 75 metros que realmente tiene, no son transitables más que tres o cuatro, el resto lo han comido los sembrados».
Yen base a su larga experiencia apunta dos posibilidades, siempre a la espera de los resultados: «El rebaño no puede caminar por ese espacio mínimo y ser ha metido en los sembrados, ha comido verde, algunas se habrán hartado, seguramente hay pesticidas y otros productos químicos y así está la situación». Y la primera hipótesis que apunta parece que es lo que ocurrió pues, decía Paco, «con una cañada de 4 metros no controlas el rebaño ni con el Ejército».
Por eso, Morgado, que no tiene inconveniente en pedir disculpas si algún agricultor se ha sentido molesto, insiste en el asunto central del problema:«Los sembrados se han comido setenta metros de la Cañada Real, dejando solo un pasillo imposible de transitar. Ése es el problema y la causa de las muertes».
