Por eso, antes de morir, ya tenía pendiente una cuenta que había comentado a la presidenta del Instituto de Estudios Bercianos, Mar Palacio, ceder su biblioteca a Ponferrada.
Y la ciudad la recibió. En 242 cajas se trasladó, desde su casa de Madrid a Ponferrada el legado que abre ahora las puertas a la Biblioteca Valentín García Yebra. En ellas 8.742 volúmenes, 2.337 revistas, 1.022 separatas, documentación, fotografías, retratos, secretos…Todo, ahora inventariado por la Biblioteca y colocado en unas dependencias remodeladas por la Escuela Taller, forma parte de “un espacio para el estudio que va a enriquecer mucho la vida cultural de Ponferrada”, aseguró la alcaldesa de Ponferrada, Gloria Fernández Merayo.
A su lado Soledad y Pilar, las hijas del ilustre académico que en su biblioteca tenía una panorámica fotográfica de Los Barrios, su cuna. “No queremos que sea un museo”, explicó la regidora, porque no era lo que él hubiera querido.
García Yebra era un orgulloso vecino de Lombillo que murió con 93 años y el corazón empapelado de Bierzo “todo lo comparaba con el Bierzo”, recuerda Pilar.
“Esperamos que esta biblioteca sea un lugar de encuentro y de dinamización para Ponferrada, porque es lo que le hubiera gustado a mi padre”, aseguró con la emoción de la cesión.
Valentín se inmortaliza en los libros que tocó, leyó, los mismos que ahora su generosidad y la de sus herederos permiten compartir, para que su piel regrese, en forma del papel que amó, y, de nuevo, en su comarca.
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