El broche de oro de esta esperada jornada lo puso la posterior degustación de la legumbre estrella de Valdeviejas, el garbanzo, y el conocido como bollo del Ecce Homo, rematado con unos cuantos dulces, un baile maragato y una tarde de música tradicional con el tamboritero.
Esta localidad renueva su voto cada año después de que, según cuenta la tradición popular, los vecinos de la Murias se encomendaran a la virgen de la localidad anfitriona, para ayudarles a afrontar las grandes riadas e inundaciones que se habían producido. De esta manera, la Fiesta del Ecce-Homo es, desde entonces, una cita obligada para decenas de devotos y amantes de la tradición.
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