El Grupo Municipal de UPL en el Ayuntamiento de León ha solicitado formalmente al equipo de gobierno socialista que retire el nombre del sacerdote Segundo Llorente del callejero de la ciudad. La petición, trasladada por la concejala Sheila Fernández, se produce tras conocerse que la Diócesis de Fairbanks y la Compañía de Jesús en Estados Unidos incluyen a Llorente en sus listas de abusadores con acusaciones reconocidas como creíbles.
El Padre Llorente, nacido en Mansilla Mayor en 1906, fue durante décadas una figura venerada en León por sus cuarenta años como misionero en Alaska, donde llegó a ser elegido diputado en la Cámara de Representantes y es considerado cofundador del estado. Una calle en el barrio de Eras de Renueva lleva su nombre. En 2011, el Obispado de León también bautizó con su nombre el Centro Diocesano que acoge las dependencias de Cáritas y otras organizaciones sociales. Lo hizo cuando las denuncias contra Llorente ya estaban en manos de la Iglesia católica norteamericana: la primera data de 2004, con víctimas que lo acusan de abusar de niños de entre 4 y 7 años en aldeas remotas de Alaska durante los años cincuenta y sesenta. Los jesuitas de Oregón lo incluyeron en el acuerdo de indemnizaciones de 2007.
Para UPL, mantener ambos homenajes públicos resulta "del todo inaceptable". "Consideramos que los espacios públicos de León deben ser un reflejo de los valores éticos de nuestra sociedad. Mantener la nomenclatura del Padre Llorente supone un agravio, un dolor innecesario y una inmensa falta de respeto hacia las víctimas", señaló Fernández, quien instó al equipo de gobierno a iniciar cuanto antes los trámites para la retirada de la placa.
UPL también hizo un llamamiento al Obispado de León para que inicie "una reflexión profunda" y siga el mismo camino con el Centro Diocesano. La formación confía en que la petición sea atendida con "la celeridad y el consenso de todos los grupos políticos".