El responsable de esta investigación, Roberto Hornero, ha explicado que la tecnología utilizada, brain computer interface (BCI), permite que una persona pueda hacer llamadas, controlar la cámara o escribir un tuit mediante la mente, puesto que ante un menú, "se van iluminando de forma aleatoria las aplicaciones, y el usuario lo único que tiene que hacer es fijar su mirada en la aplicación que quiere controlar, cuando esta se ilumina, se genera ese P-300 en el cerebro". "El usuario tiene un casco, con el que se refleja la actividad cerebral en el encefalograma, y nosotros mediante nuestro proceso de señal, tenemos que ser capaces de identificar qué aplicación quiere controlar", ha detallado.
Este proceso se haría de forma continua hasta que el usuario finalice la operación que quiere realizar con el móvil. De hecho, se ha probado ya con 18 usuarios del CRE, con un éxito de más del 80 %, y este grupo de investigación ya se plantea nuevos objetivos, como es la comercialización si se logra que una empresa se interese por el proyecto.
Esta tecnología BCI se puede utilizar para multitud de aplicaciones e incluso ya se están haciendo las primeras pruebas para llevarlo también a los videojuegos.
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