Hace apenas un año que comenzaron las obras de esta nueva iglesia cuya entrada principal estará también en la plaza Mayor, junto a la Casa Consistorial. Allí trabajaba este miércoles Santiago Nava revocando la pared en la que se enmarca un arco apuntado en el que estará la puerta principal y donde hasta ahora había una simple puerta de garaje blanca. De pocas palabras y grandes ideas, Santiago no cesa ni un momento de sus tareas, las que nada más atravesar la entrada ya se intuyen similares a una gran obra de arte. Él es el responsable de la obra, pero también quien ha diseñado cada rasgo que hace especial al templo y que deja pequeña la palabra de albañil para definir su oficio como ya ha demostrado en el edificio Centinela sobre el que lleva décadas trabajando y que le ha hecho merecedor del sobrenombre del ‘Gaudí coyantino’.
La piedra y la madera son los materiales principales que ha utilizado para convertir lo que fueron un garaje y un patio, propiedades de la parroquia, en una iglesia. A ella se accede por un amplio pasillo por el que Salvador Valbuena, el párroco de Valencia de Don Juan, va dando algún detalle de la construcción y explicando, por ejemplo, que las piedras de las paredes no están sujetas con ninguna masa, sino colgadas y dejando así las juntas al aire. Destaca además el aislamiento del inmueble, «fíjate que no hay dentro ni cobertura móvil», y de la pared, los ojos se van al techo, todo él formado por un artesonado de madera de líneas imposibles que casan a la perfección en su conjunto. Y del pasillo, a la iglesia. Una nave de 113 metros cuadrados en la que se distribuye la herramienta de trabajo de Santiago pero en la que habrá cabida por un centenar de feligreses.
Salvador explica que el coste de la construcción corre a cargo de los fondos propios parroquia y que esta ha venido motivada porque calentar la iglesia de San Pedro «es muy costoso» y porque además «para 20 o 30 personas es muy grande porque se reparten y parece que no encuentras a nadie». Su plan es dar en este nuevo emplazamiento las misas de diario y la de los domingos por la tarde. La nave central estará presidida por un Cristo propiedad también de la parroquia y en ella habrá espacio para una pequeña sacristía. Los detalles están cuidados al mínimo y cada rincón tiene algo que sorprende. Como las esquinas piramidales, la estrella de madera que culminará la techumbre del pasillo o la cruz de forja que presidirá el exterior del templo en el lado que da hacia la calle de El Rollo. Pendiente queda el suelo que será radiante gracias a un sistema de aerotérmia y unos cuantos remates que prevén tener listos en unos meses para inaugurar la nueva iglesia, aunque la fecha está por determinar. Sí saben que por nombre llevará El Salvador, el mismo del párroco e idéntica denominación que en su día tuvo una iglesia que se encontraba ubicada junto a la actual Casa de la Cultura y de la que proviene el actual retablo central de la de San Pedro Apóstol. Entre obras de arte anda el culto en Valencia de Don Juan.

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