El alcalde del municipio, Ricardo Muñiz Viyaño, explicó que el vecino de Otero «falleció el pasado viernes, y se le hizo el funeral, pero no pudo subirse al cementerio» ante la gran cantidad de nieve acumulada precisamente el viernes, uno de los días más duros del temporal. El regidor apuntó que "hemos celebrado otros dos entierros con nieve, abriendo con una máquina, pero fue en la anterior nevada, con una cantidad acumulada de medio metro", pero la nieve acumulada en este caso, que rondaba el metro, hizo imposible acceder al camposanto. Ante esta situación "desde el tanatorio se dio la opción de dejarle allí, un par de días más, y allí estuvo durante el fin de semana hasta que pudo enterrarse el lunes". El alcalde de Carrocera reconoció que esta inusual situación, provocada por el temporal "ha sido un palo para la familia, pero gracias a Dios el lunes se pudo hacer el entierro".
La vida continúa pese a la nieve, y a lo largo de las últimas semanas los ayuntamientos de montaña han tenido que enfrentarse a casos de todo tipo. A la necesidad de abrir y comunicar los pueblos, se han venido sumando fallecimientos y, con ello, la necesidad de limpiar os accesos a los cementerios, frecuentemente ubicados en las afueras de los pueblos. Un trance duro, sobre todo para las familias de los fallecidos, que no pueden despedirse de sus seres queridos con normalidad.
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