El alcalde aprovechó esta pregunta para comunicar al pleno que un empresario del sector ha mostrado su interés en las instalaciones pero que, tal y como temían, hay que realizar una fuerte inversión para que estas sean funcionales de nuevo. Así, calificó como «auténtica pena» que el matadero cesase su actividad, recalcando que «va a costar mucho volver a abrirlas».
Prácticas insalubres, malos olores, y sobreexplotación durante años, tuvieron como consecuencia más de un centenar de denuncias ciudadanas que terminaron con el cierre de las instalaciones, siendo por aquel entonces alcalde Juan Carlos Lorenzana. En abril de 2016 se conocía la decisión de la Junta de Castilla y León de cerrar las puertas a la actividad en el matadero mientras que no se tomasen las medidas correctoras por los técnicos sanitarios en las últimas inspecciones a estas instalaciones.
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