Pero nada es como antes en este año marcado por la pandemia de coronavirus. Y por eso las campas repletas de romeros, las procesiones y los pendones dieron este sábado paso a sencillas celebraciones religiosas con aforo reducido en el interior de iglesias y ermitas con el objetivo de honrar a la Virgen sin poner en peligro la salud en los multitudinarios actos que se han organizado toda la vida con motivo de esta religiosa y popular festividad.
Localidades como Pandorado, Maraña o Robles de la Valcueva con solo algunas de las que se convertían en escenario de las romerías más concurridas, aunque son más de medio centenar las que celebraban sus fiestas estos días. Es el caso de La Bañeza, Villablino o Boñar, que también han limitado sus actos este año a los permitidos en la actual época de restricciones para evitar la propagación del coronavirus a raíz de los brotes que se están produciendo en numerosos puntos del país. La sensación en todos estos pueblos, la de pedir que el año que viene todo vuelva a ser como antes.
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