Los últimos eclipses que pusieron a León en el mapa mundial

Cacabelos y Cistierna se ‘colaron’ para siempre en la historia de la astronomía por su privilegiada localización hace más de un siglo

09/08/2026
 Actualizado a 09/08/2026
Observación didáctica organizada en León ante el eclipse solar del 12 de agosto. | SAÚL ARÉN
Observación didáctica organizada en León ante el eclipse solar del 12 de agosto. | SAÚL ARÉN

Corría el año 1905 cuando un grupo de científicos franceses aterrizó en Cistierna para llevar a cabo una observación. A simple vista, parece extraño que una expedición gala centrará su objeto de estudio en esta pequeña localidad leonesa, aunque si miramos con lupa las circunstancias que rodeaban a aquel ya lejano 30 de agosto podremos entender el motivo que justificó tal viaje. Para dar con la respuesta, hay que mirar precisamente a una luna y a un sol que darán mucho que hablar este próximo miércoles 12 de agosto. En León, la actualidad informativa de estas semanas ha estado ‘eclipsada’ por un fenómeno astronómico tan insólito como espectacular, un hecho tan poco habitual que ha permitido a medio mundo colocar en el mapa la provincia de León tras posicionarse como uno de los mejores lugares para ver el eclipse en su máxima expresión. Algo similar sucedió en 1905, cuando localidades como Cistierna tuvieron la suerte de situarse dentro de la franja privilegiada que permitió ver el eclipse durante más de tres minutos.

Aunque no existen muchas crónicas al respecto, el desembarco de la tropa científica en la localidad leonesa tuvo que ser un acontecimiento especial para la época. Para dar a conocer esta peculiar historia, el cronista Mariano Domínguez publicó en la revista ‘La Ilustración Española y Americana’ un relato de los hechos. "Cinco vagones repletos de aparatos llegaron a Cistierna", detallaba acerca de la expedición presente en Cistierna hace ya 119 años. Según relata, los investigadores llegaron a territorio leonés a comienzos de mes y, durante las semanas posteriores, adecuaron una huerta que les cedió el médico del pueblo para montar allí la "magnífica instalación astronómica de la nación francesa", una gran tienda que les serviría como almacén, taller, escritorio y despacho al mismo tiempo.

 El próximo eclipse que podrá verse de manera total en la provincia tendrá lugar en el año 2482

"Un mundo de investigaciones". Así definía Domínguez el propósito de una expedición que buscaba, entre otros objetivos, analizar las perturbaciones magnéticas y las protuberancias con rigurosa exactitud. A pesar de desplazar todo tipo de material instrumental para exprimir al máximo las facilidades que le brindaba la privilegiada localización de Cistierna, los científicos abandonaron Cistierna con un sabor un tanto agridulce. A diferencia del próximo miércoles, donde las previsiones meteorológicas apuntan a un cielo despejado, el tiempo no fue precisamente benévolo para la expedición gala y la nubosidad presente en el municipio entorpeció el tan ansiado análisis que tenían previsto. Para el recuerdo, las líneas que dedicó Mariano Domínguez al respecto, en donde detallaba cómo "unas gotas de agua de lluvia fina que de la montaña bajó en Cistierna" frustraron una expedición que vio en aquella "inolvidable" nube un enemigo imposible de batir. El ejemplar del periódico ‘El Imparcial’ del 1 de septiembre también se hizo eco de la llegada de la expedición a la localidad, publicando una breve crónica acerca del periplo de los astrónomos franceses dentro de nuestra provincia.

Una segunda oportunidad

No tendría que esperar mucho tiempo la provincia para volver a ver su nombre vinculado a un eclipse. Apenas siete años después, León volvió a aparecer en escena con un protagonismo extraordinario. En esta ocasión, sería Cacabelos la localidad en donde los astrónomos pondrían su mirada aquel 17 de abril de 1912. Apenas unos días atrás, el hundimiento del Titanic había acaparado todas las portadas, aunque en algunos diarios españoles ya se habían hecho eco de la llegada de un nuevo eclipse que podría ser total en determinadas zonas del país. Aquí es donde entra en juego la pequeña localidad berciana, catalogada por los expertos como ubicación privilegiada para ver el acontecimiento astronómico. Al igual que había sucedido en 1905, científicos y algún que otro curioso hicieron las maletas para poner rumbo a León. Nombres propios de la época, como el astrónomo Mario Roso Luna, se hospedaron en Cacabelos para vivir la experiencia ‘in situ’; un pueblo que recibió a los huéspedes con los brazos abiertos, como así narra Carlos de Francisco en su blog dedicado al municipio berciano.

En esta ocasión, el campo de San Bartolo se convertiría en el cuartel general de una variada expedición que reunió a los investigadores franceses con auténticas referencias del ámbito científico y periodístico nacional de comienzos de siglo. Algunos todavía tenían todavía muy presente lo sucedido años antes en Cistierna, mientras que las previsiones meteorológicas no dejaban del todo claro si el tiempo iba a respetar a los científicos ansiosos de ver el eclipse en su máxima expresión. Por suerte, la lluvia les dio un respiro y las nubes se alejaron en el momento adecuado, lo que permitió ver de cerca un eclipse que, a priori, había sido parcial. Más tarde, las fotografías reveladas indicaron una realidad que algunos ya barruntaban durante el eclipse: en Cacabelos había sido total. De esta forma, León se despediría momentáneamente de los eclipses, aunque ahora, más de un siglo después, todos los leoneses tendrán ante sus ojos una oportunidad única para vivir un momento histórico, más si cabe si tenemos en cuenta que el siguiente será en 2482.

Eclipse lunar visto desde León | CAMPILLO (ICAL)
Eclipse lunar visto desde León | CAMPILLO (ICAL)

Corría el año 1905 cuando un grupo de científicos franceses aterrizó en Cistierna para llevar a cabo una observación. A simple vista, parece extraño que una expedición gala centrará su objeto de estudio en esta pequeña localidad leonesa, aunque si miramos con lupa las circunstancias que rodeaban a aquel ya lejano 30 de agosto podremos entender el motivo que justificó tal viaje. Para dar con la respuesta, hay que mirar precisamente a una luna y a un sol que darán mucho que hablar este próximo miércoles 12 de agosto. En León, la actualidad informativa de estas semanas ha estado ‘eclipsada’ por un fenómeno astronómico tan insólito como espectacular, un hecho tan poco habitual que ha permitido a medio mundo colocar en el mapa la provincia de León tras posicionarse como uno de los mejores lugares para ver el eclipse en su máxima expresión. Algo similar sucedió en 1905, cuando localidades como Cistierna tuvieron la suerte de situarse dentro de la franja privilegiada que permitió ver el eclipse durante más de tres minutos.

Aunque no existen muchas crónicas al respecto, el desembarco de la tropa científica en la localidad leonesa tuvo que ser un acontecimiento especial para la época. Para dar a conocer esta peculiar historia, el cronista Mariano Domínguez publicó en la revista ‘La Ilustración Española y Americana’ un relato de los hechos. "Cinco vagones repletos de aparatos llegaron a Cistierna", detallaba acerca de la expedición presente en Cistierna hace ya 119 años. Según relata, los investigadores llegaron a territorio leonés a comienzos de mes y, durante las semanas posteriores, adecuaron una huerta que les cedió el médico del pueblo para montar allí la "magnífica instalación astronómica de la nación francesa", una gran tienda que les serviría como almacén, taller, escritorio y despacho al mismo tiempo.

"Un mundo de investigaciones". Así definía Domínguez el propósito de una expedición que buscaba, entre otros objetivos, analizar las perturbaciones magnéticas y las protuberancias con rigurosa exactitud. A pesar de desplazar todo tipo de material instrumental para exprimir al máximo las facilidades que le brindaba la privilegiada localización de Cistierna, los científicos abandonaron Cistierna con un sabor un tanto agridulce. A diferencia del próximo miércoles, donde las previsiones meteorológicas apuntan a un cielo despejado, el tiempo no fue precisamente benévolo para la expedición gala y la nubosidad presente en el municipio entorpeció el tan ansiado análisis que tenían previsto. Para el recuerdo, las líneas que dedicó Mariano Domínguez al respecto, en donde detallaba cómo "unas gotas de agua de lluvia fina que de la montaña bajó en Cistierna" frustraron una expedición que vio en aquella "inolvidable" nube un enemigo imposible de batir. El ejemplar del periódico ‘El Imparcial’ del 1 de septiembre también se hizo eco de la llegada de la expedición a la localidad, publicando una breve crónica acerca del periplo de los astrónomos franceses dentro de nuestra provincia.

Una segunda oportunidad

No tendría que esperar mucho tiempo la provincia para volver a ver su nombre vinculado a un eclipse. Apenas siete años después, León volvió a aparecer en escena con un protagonismo extraordinario. En esta ocasión, sería Cacabelos la localidad en donde los astrónomos pondrían su mirada aquel 17 de abril de 1912. Apenas unos días atrás, el hundimiento del Titanic había acaparado todas las portadas, aunque en algunos diarios españoles ya se habían hecho eco de la llegada de un nuevo eclipse que podría ser total en determinadas zonas del país. Aquí es donde entra en juego la pequeña localidad berciana, catalogada por los expertos como ubicación privilegiada para ver el acontecimiento astronómico. Al igual que había sucedido en 1905, científicos y algún que otro curioso hicieron las maletas para poner rumbo a León. Nombres propios de la época, como el astrónomo Mario Roso Luna, se hospedaron en Cacabelos para vivir la experiencia ‘in situ’; un pueblo que recibió a los huéspedes con los brazos abiertos, como así narra Carlos de Francisco en su blog dedicado al municipio berciano.

En esta ocasión, el campo de San Bartolo se convertiría en el cuartel general de una variada expedición que reunió a los investigadores franceses con auténticas referencias del ámbito científico y periodístico nacional de comienzos de siglo. Algunos todavía tenían todavía muy presente lo sucedido años antes en Cistierna, mientras que las previsiones meteorológicas no dejaban del todo claro si el tiempo iba a respetar a los científicos ansiosos de ver el eclipse en su máxima expresión. Por suerte, la lluvia les dio un respiro y las nubes se alejaron en el momento adecuado, lo que permitió ver de cerca un eclipse que, a priori, había sido parcial. Más tarde, las fotografías reveladas indicaron una realidad que algunos ya barruntaban durante el eclipse: en Cacabelos había sido total. De esta forma, León se despediría momentáneamente de los eclipses, aunque ahora, más de un siglo después, todos los leoneses tendrán ante sus ojos una oportunidad única para vivir un momento histórico, más si cabe si tenemos en cuenta que el siguiente será en 2482.

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