La curiosidad no entiende de edades. Tampoco las ganas de seguir aprendiendo, de descubrir nuevas preguntas o de encontrar en las aulas un espacio compartido para crecer, conversar y mirar el mundo con otros ojos.
Ese espíritu universitario volvió a sentirse en el Aula Magna de San Isidoro que acogió la clausura del Programa Interuniversitario de la Experiencia (Piex) de la Universidad de León, en un acto académico en el que se impuso la beca de graduado a 71 estudiantes.
Una ceremonia que presidió la rectora Nuria González, quien agradeció al estudiantado la confianza depositada en la Universidad de León para seguir haciendo del aprendizaje una parte esencial de sus vidas, al tiempo que reivindicó el conocimiento “como un viaje que no termina nunca”.
“Hoy termináis una etapa llena de aprendizajes, esfuerzos y logros, en un programa que es un claro ejemplo de lo que significa el aprendizaje continuo, y más aún, del poder transformador que tiene el conocimiento, sin importar la edad que tengamos. Cada uno de ustedes ha demostrado que nunca es tarde para aprender, para descubrir algo nuevo, para ampliar horizontes”, destacó la rectora.
Un programa que impulsa la Junta de Castilla y León y que, más que un programa formativo, representa un “espacio de convivencia, de intercambio de conocimientos y de creación de vínculos personales”. Un lugar, tal y como destacó el delegado territorial, Eduardo Diego, donde se fomenta el pensamiento crítico, la participación social y el bienestar emocional. “En definitiva, una herramienta extraordinaria para seguir construyendo una vida plena y enriquecedora”.
De ahí que haya trasladado el respaldo de la administración autonómica al programa, desde el convencimiento de “que facilitar el acceso a la cultura, al conocimiento y a las relaciones sociales contribuye decisivamente a mejorar la calidad de vida de nuestros mayores. Desde la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades seguimos apostando firmemente por este modelo, basado en la cercanía, la participación y la igualdad de oportunidades”.
Un programa que continúa consolidado su crecimiento y que este curso ha alcanzado un total 1.077 matrículas, frente al millar del curso anterior y los 703 con los que se inició la Universidad de la Experiencia en el año 2016. Por sedes, León registró 644 estudiantes, Ponferrada 326 y Astorga 107, a lo que se suman los estudiantes de las sedes online de Cistierna, Sahagún y Villablino.
Por su parte, la oferta formativa del programa ha vuelto a apostar este curso por un enfoque multidisciplinar, con propuestas centradas en ámbitos como la ciencia y la salud, el comportamiento humano, la ingeniería y los avances tecnológicos, el patrimonio histórico y cultural leonés, la naturaleza y el medio ambiente, además de contenidos vinculados al pensamiento crítico, la cultura y los retos sociales contemporáneos.
El acto de graduación además contó con la presencia de la concejala de Mayores del Ayuntamiento de León, y con el profesor César García Álvarez que fue el encargado de ofrecer una conferencia con la que acercó a los asistes a la figura y al legado de Antoni Gaudí en el año en el que se conmemora el centenario de su fallecimiento, abordando la dimensión simbólica y cultural de una de las figuras más universales de la arquitectura moderna.
Un acto cargado de emoción, en el que la coordinadora del programa Gema Vallejo, puso en valor el ambiente de cercanía, participación y entusiasmo que se ha vivido durante todo el curso académico, a la par que destacó el papel del PIEX como “un espacio donde compartir experiencias, seguir creciendo personalmente y mantener viva la curiosidad por aprender”.
El tradicional Gaudeamus Igitur a cargo del coro Vegazana puso el broche final a un acto que permitió cerrar un curso marcado por el aprendizaje compartido, la convivencia y el deseo de seguir descubriendo nuevas miradas sobre el mundo. Porque, como recordó la rectora, las universidades son lugares “donde las preguntas nunca se terminan” y donde el aprendizaje deja de entenderse como una etapa para convertirse en una forma de seguir habitando la vida.