La Unión General de los Trabajadores (UGT) denunció este martes que la patronal del transporte interurbano de León ha decidido “declarar la guerra” a los trabajadores del sector, tras la última reunión del convenio colectivo provincial. El sindicato acusa a las empresas de bloquear la negociación y de querer mantener a la plantilla como una de las peor pagadas de Castilla y León.
Según UGT, la reunión confirmó que la patronal “no quiere negociar”, ya que no valoró ninguna de las propuestas presentadas por UGT y CCOO ni realizó una sola contrapropuesta. Para el sindicato, la única respuesta de las empresas ha sido el bloqueo, el inmovilismo y el retraso de una negociación que afecta a cientos de familias de la provincia.
Frente a esa actitud, UGT y CCOO aseguran haber acudido unidos y cumpliendo el mandato de los trabajadores expresado en las asambleas celebradas en toda la provincia. El sindicato defiende que ha demostrado responsabilidad y voluntad de alcanzar un acuerdo, mientras que la patronal ha respondido con “un portazo” a las reivindicaciones de quienes hacen posible que el transporte público funcione todos los días del año.
Entre las medidas reclamadas figuran una póliza de seguro digna, un fin de semana completo de descanso cada cuatro semanas, pluses por festivos y domingos trabajados, jornada continuada que compute todas las horas, plus de quebranto de moneda, actualización de dietas e incrementos salariales que permitan alcanzar los 24.000 euros anuales al finalizar la vigencia del convenio.
UGT considera que estas reivindicaciones son “básicas y justas” y rechaza que puedan considerarse desproporcionadas. A su juicio, lo verdaderamente desproporcionado es la actitud de unas empresas que, según denuncia, ni siquiera se sientan a debatirlas.
El sindicato recuerda además que las empresas del sector han visto reforzada su actividad y sus ingresos gracias a los contratos públicos derivados del BUSCyL. Sin embargo, lamenta que cuando llega el momento de repartir parte de esa riqueza entre quienes sostienen el servicio con su trabajo diario, la respuesta sea “no negociar, no avanzar y seguir exprimiendo a la plantilla”.
UGT advierte de que no aceptará que en León se siga tratando a los trabajadores como “ciudadanos de segunda”. En este sentido, considera intolerable que conductores de la misma empresa, realizando exactamente el mismo trabajo, cobren miles de euros más al año por prestar servicio en provincias vecinas.
“La dignidad de los trabajadores no está en venta y la paciencia de este sector tiene un límite”, señala el sindicato, que advierte de que cada reunión sin propuestas y cada intento de alargar artificialmente el convenio aumenta el malestar de una plantilla que lleva demasiado tiempo soportando salarios insuficientes mientras el coste de la vida no deja de subir.
Desde UGT lanzan un mensaje claro: “No vamos a retroceder ni un solo paso. No vamos a aceptar un convenio de pobreza. No vamos a firmar un acuerdo que perpetúe las desigualdades”.
El sindicato concluye que, si la patronal mantiene su actitud de bloqueo, será la única responsable de las consecuencias que pueda tener el conflicto laboral. “Los trabajadores ya han demostrado paciencia y responsabilidad. Ahora les toca mover ficha a las empresas”, subraya.
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