La suerte de leña de La Pola de Gordón vivió este martes una tarde marcada por la tensión durante la reunión para el sorteo de las cortas habilitadas para uso doméstico. El incremento de la tasa hasta los 40 euros por corta motivó un desencuentro entre uno de los solicitantes y los responsables de la Junta Vecinal, con reproches cruzados sobre los motivos de la subida, el carácter de este aprovechamiento y el destino de los ingresos.
«Yo únicamente quiero que se explique por qué se ha subido la tasa», reclamó uno de los solicitantes, que cuestionó el incremento de 15 euros acumulado, según expuso, en los últimos seis años. Durante su intervención, defendió que "desde Madrid hasta el Cantábrico, ningún tonto del pueblo paga suerte”, señaló, insistiendo en reclamar explicaciones sobre el precio que se cobra por cada corta.
El vecino también cuestionó el papel de la entidad en la gestión de este aprovechamiento y llegó a afirmar: «La Junta Vecinal es una entidad sin ánimo de lucro y os estáis lucrando». Además, aludió a las diferencias entre localidades en el precio de la leña y defendió que «hay sitios que pagan menos, y hay sitios que la regalan», por lo que abogó por acordar una tarifa común.
Desde la Junta Vecinal respondieron que el incremento obedece a la subida de la tasa que debe afrontar la propia entidad. «Subimos cinco euros porque subió la tasa, y hacemos muchas cosas en el pueblo», argumentaron sus responsables, que rechazaron las acusaciones de lucro. «Nosotros no ganamos nada con ello», replicaron durante el intercambio.
La discusión también se centró en la naturaleza del aprovechamiento. Mientras el solicitante cuestionó que se repercuta este coste a los vecinos y aludió a la normativa sobre los aprovechamientos forestales de mayor volumen, desde la pedanía defendieron que se trata de «leñas del monte» y no de otro tipo de aprovechamiento forestal. "Esto no es un aprovechamiento forestal, sino de leñas del monte. Nada más. No hay otra cosa”, se defendía desde los responsables de la pedanía. El solicitante en cuestión, por su parte, puso sobre la mesa la necesidad de diferenciar las cortas destinadas realmente al consumo doméstico de aquellas en las que, según planteó, se puede terminar haciendo negocio con la leña.
Los responsables de la Junta Vecinal explicaron que la entidad cuenta actualmente con ingresos procedentes de la caza, pero ya no del ganado, y que la recaudación de la suerte de leña contribuye a sufragar parte de las actividades que se desarrollan durante el año para los vecinos. También recordaron que para solicitar una corta es necesario estar empadronado en la localidad.
Ante las discrepancias, desde la Junta Vecinal llegaron a plantear la posibilidad de suspender temporalmente el procedimiento para celebrar una reunión previa con los solicitantes y el guarda. «¿Vosotros queréis una reunión antes de empezar? ¿Queréis que suspendamos la corta? La suspendemos una semana y hacemos una reunión antes, es lo mejor», propusieron.
Finalmente, el sorteo de las cortas se desarrolló como en años anteriores, pese a los momentos de tensión registrados durante la reunión. La convocatoria contempla una veintena de cortas, con una tasa fijada este año en 40 euros por cada una.
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