Tablas y unas entradas en Las Cabezadas: "Por si no quieren rascarse mucho las faltriqueras"

La Ceremonia de Foro u Oferta volvió a celebrarse en San Isidoro, cuyo abad dejó claro que "las tradiciones se celebran, pero las obligaciones se cumplen"

26/04/2026
 Actualizado a 26/04/2026
https://youtu.be/1l9TrbN8BAw

No es de extrañar que el claustro de San Isidoro se llene para conmemorar, un año más, el milagro del citado santo. Cuentan las crónicas de Lucas de Tuy que, en 1158 una fuerte sequía asediaba el campo leonés. El pueblo solicitó ayuda a San Isidoro por medio de una rogativa y, cuando en procesión se encontraban a la altura de Trobajo del Camino, la urna con los restos del santo empezó a pesar tanto que los mozos no pudieron con ella. Entonces empezó a llover copiosamente y, tras el ayuno de tres días que guardó Sancha Raimúndez, hermana del monarca Alfonso VII, se determinó, una vez aligerado el peso del arca funeraria, que los restos de San Isidoro no volverían a salir del templo.

Desde aquello, anualmente conmemora León esta Ceremonia de Foro u Oferta. Aunque esta vez, dada la racha interminable de lluvias en las primeras semanas del año, el milagro bien pudo haberse obrado del revés. "Nos hemos planteado subir hasta Asturias a peregrinar, a ver si la Virgen de la Cueva podía echarnos una mano", confesó la concejala Camino Orejas, representante del Síndico municipal: "Pero, en fin, no se preocupen, que aquí estamos un año más voluntariamente y fieles a la tradición porque, en León, las tradiciones no se olvidan; se celebran".

Frente a ella, el abad de San Isidoro, Luis García Gutiérrez, recordó la orden de Fernando II, que, a sabiendas de que los leoneses habían sacado los restos del santo de su lugar de sepulcro y estando orgullosos de la ignominia, mandó construir un templo en su nombre. "Yo sé que usted es concejala de comercio y consumo, y claro, el tema de las pesetas, usted lo tiene que controlar mucho, pero el rey castigó a la ciudad, a sus expensas, a construir este monasterio por ese hecho que había realizado", apuntó: "Y la obligación, el foro que usted en nombre de la ciudad está cumpliendo ahora, que es la ofrenda de este cirio, este hachón de arroba bien cumplida y los dos hachones, pues bien puede entenderse que forma parte de esa obligación que el rey Fernando II impuso a los leoneses".

Así defienden sus posturas el Cabildo y el Síndico. Los unos, seguros de que este evento es el fruto de una obligación. Los otros, sempiternamente guiados por la impresión de que a la basílica acuden "libre y voluntariamente". Y es que "el monasterio es una cosa y el cirio y los hachones otra". Lo indicó la concejala, la más joven del Ayuntamiento; la que se encarga, normalmente, de portar el pendón durante el evento dada, precisamente, su juventud. "Eso hoy no ha podido ser, ha salido con el segundo edil más joven, porque una no puede acapararlo todo y ya se sabe que no se puede ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el funeral", señaló: "No como usted, don Luis, que hoy además de ser el síndico, va a oficiar usted la misa e imagino que alguna cosa más".

No faltaron en esta batalla dialéctica varios guiños a la reina Urraca I en el aniversario de su fallecimiento. Guiños a ella, pero también a otras mujeres, como la propia Sancha Raimúndez, que han formado parte indispensable de la historia de este reino. "Como lo hacen hoy tantas y tantas mujeres en León sosteniendo nuestras tradiciones, las cuales, desde el Ayuntamiento, mantenemos", continuó Orejas: "Y no solo eso: sino que fomentamos, no por bligación ni por mandato alguno, sino por respeto y también por gusto. Lo mismito, lo mismo que hacemos hoy. Y como toda fiesta necesita música, he querido traerle un obsequio".

Un par de entradas para el festival León Solo Música, el único de pago que organiza este año el Consistorio. "Por si no quieren rascarse mucho las faltriqueras así podrán ir igualmente y actualizarse un poquito al menos en lo musical ya sabe usted", apostilló la edil.

En respuesta, el abad regresó a doña Urraca. "Creo que podemos aplicar a los leoneses, podemos aplicarnos a los leoneses, eso que se dice en general de los españoles, que pensamos bien pero pensamos tarde", reflejó: "Ha pasado mucho tiempo para que recuperemos su memoria y, aunque no se han cumplido los 900 años del hecho milagroso de la lluvia pero falta poco, espero que reconozcan de una vez por todas este foro que está cumpliendo la ciudad de León en este momento con la ofrenda porque, muy bien, las tradiciones se celebran, pero las obligaciones se cumplen".

Cerca de culminar el debate de Las Cabezadas, la concejala hizo una observación: "Veo que llegamos al final y ni han sacado ustedes el vino, ni parece que nos vayamos a poner de acuerdo". En sus palabras, "hay discusiones que forman ya parte de nuestras tradiciones, pero al menos esta nos enseña algo importante, que siempre es mejor debatir con respeto que enfrentarse sin escucharse: ojalá todos los conflictos del mundo pudieran resolverse como este, con palabras, con respeto y con voluntad de entendimiento".

Y, como siempre, la ceremonia terminó en tablas. Pero esta vez, con fábula incluida: van caminando por la selva un asno y un tigre. El primero, empeñado, señala la hierba indicando que esta es azul. La conversación termina en enfrentamiento y ambos animales acuden al león, que hace las veces de juez. "El león, después de escuchar las dos partes, dictamina, sea castigado el tigre. El tigre, entre sorprendido e iracundo, pregunta al rey, al juez, por qué y el rey de la selva, el leonés, le dice que por perder el tiempo discutiendo con un necio obstinado", relató García Gutiérrez que, desatando una estruendosa carcajada entre los asistentes, zanjó la conversación: "No quiero que se vea representada en ninguno de ellos, pero sí que podemos obtener la lección de que no podemos obstinarnos de manera necia en aquello que es una realidad y que se impone por sí mismo, que es el cumplimiento de este foro una vez mas en la ciudad de León".

Lo más leído