La Universidad de Alicante y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han publicado recientemente el estudio ‘Atlas de la Desertificación en España’, que constituye la primera publicación de este tipo a nivel nacional. Un trabajo que refleja que en la provincia de León una séptima parte de la superficie se encuentra amenazada por esta degradación que conduce a una pérdida total del suelo útil para la ecología y la agricultura.
De esta manera, la crisis climática estaría provocando que algo más de 2.200 kilómetros cuadrados de la provincia estén ya en riesgo de desertificación. Esta superficie degradada en zonas áridas supone, aproximadamente, un 14 por ciento del total de León y se localiza principalmente en el cuadrante suroriental de su territorio.
El atlas de la Universidad de Alicante y el CSIC también contabiliza 364 kilómetros cuadrados que están degradados en zonas no áridas, lo que supone otro 2,3 por ciento de la superficie. Más de 40 expertos han participado en este estudio que busca poner sobre la mesa uno de los retos ambientales al que España tendrá que hacer frente en las próximas décadas.
De hecho, más del 40 por ciento de la superficie nacional se encuentra amenazada por la desertificación. La zona más afectada sería Murcia, donde solamente un nueve por ciento de su territorio estaría fuera de peligro. La amenaza también supera el 80 por ciento en provincias como Albacete, Almería o Las Palmas.
Ante este panorama, a pesar de tener en torno a una séptima parte de su superficie en riesgo, León se encuentra mejor posicionada a nivel nacional. La mayor parte del territorio provincial, a excepción de algunas comarcas del sur, se encuentra libre de la amenaza de la desertificación. Concretamente, ‘Atlas de la Desertificación en España’ sitúa un 83 por ciento de León en buen estado, unos 13.000 kilómetros cuadrados.

Así, León se encuentra en el bloque de provincias del país que están menos amenazadas por la desertificación. Algo que, sin embargo, no es impedimento para que escape de sus efectos. A través de diversos mapas, el trabajo de la Universidad de Alicante y del CSIC desgrana diferentes aspectos relacionados con esta degradación del suelo, como los niveles de aridez, las aguas subterráneas o, en algo en lo que el territorio leonés sí que se encuentra afectado de forma considerable, los incendios forestales.
En lo que respecta a las zonas de España mejor posicionadas frente a los efectos de esta crisis climática, la gran mayoría de ellas coinciden con el norte de la península ibérica. Por ejemplo, todo el territorio de Lugo se considera en este atlas en buen estado, al igual que ocurre con la práctica totalidad de Asturias, Cantabria o Vizcaya.
A nivel autonómico, solo Salamanca se encontraría con un porcentaje mayor que León de zonas no áridas. No obstante, dentro de Castilla y León se pueden advertir diferentes realidades y en algunas de ellas esta degradación del suelo sí que estaría siendo ya alarmante. Por ejemplo, sería el caso de Valladolid, donde casi un 80 por ciento de su territorio se encuentra amenazado.