Está a punto de cumplirse un año desde que el Gobierno de España –por boca del ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu– anunciara a bombo y platillo la licitación de una asistencia técnica que serviría para redactar los diferentes proyectos de la segunda fase del Parador de San Marcos. Y ello pese a que en los últimos años se había asegurado en numerosas ocasiones que ya se estaban redactando.
En todo caso, la licitación de dicha asistencia técnica se publicó a principios de agosto con una inversión de 1,6 millones de euros y con un plazo para la presentación de ofertas que vencía el 30 de octubre, pero que finalmente se amplió hasta el 26 de diciembre.
Y no ha vuelto a haber novedades desde entonces. Ni en la plataforma de contratación estatal, donde se puede observar paso a paso la evolución administrativa de cada uno de los procesos, ni a través de los gabinetes de comunicación de Paradores o del Ministerio de Industria y Turismo, que han rehusado dar respuesta a las diferentes consultas realizadas desde febrero por parte de La Nueva Crónica para tratar de averiguar al menos cuántas empresas han presentado oferta o qué plazos se manejan para la adjudicación del contrato.
Es preciso insistir en que se trata únicamente de la redacción de los proyectos, un proceso que duraría un año desde la adjudicación y posterior formalización del contrato. Luego sería el momento de esperar partida presupuestaria para licitar la obra, valorada en unos 30 millones de euros, algo que no ocurriría en ningún caso antes de 2028.
El plan previsto
La segunda fase se conectará con el edificio histórico y albergará 50 habitaciones dobles de grandes dimensiones y calidades de lujo. Además, habrá un salón de eventos para 500 personas y otros cuatro o cinco de menor capacidad, una cocina para eventos, una piscina exterior, zonas de servicios, spa, sauna y salas de masaje. El proyecto incluirá actuaciones en el edificio histórico para conectar las instalaciones y mejorar el saneamiento, así como la reforma del aparcamiento en superficie.
A la espera de novedades sobre el proceso de contratación, conviene echar la vista atrás en el tiempo para comprobar la evolución, los cambios de criterio y los compromisos incumplidos sobre la segunda fase del Parador de San Marcos.
Se trataría de un nuevo edificio anejo al histórico (que abrió sus puertas en diciembre de 2020 tras su rehabilitación) que sustituiría al demolido al inicio de las obras, que databa de la década de los sesenta del siglo pasado y pasó a la historia en mayo de 2018.
La piqueta hizo su trabajo sin que el Gobierno hubiera redactado –aún en la etapa de Mariano Rajoy– el proyecto de ejecución para el nuevo edificio de cuatro alturas, que a priori haría que el Parador de San Marcos sumase 129 habitaciones a las 51 actuales e incorporase tres grandes salones polivalentes, spa y un espacio auditorio con 200 plazas.
Sin proyecto de ejecución
Eran las características que se publicitaban una y otra vez, en base a un proyecto básico para una inversión de 35 millones de euros que en ningún momento dio paso a que el lápiz se moviese sobre los planos a la hora de concretar la ejecución de la segunda fase de San Marcos. Las obras avanzaban en el edificio histórico al mismo tiempo que las dudas surgían y se acrecentaban sobre la segunda fase.

Tras la moción de censura
La excusa utilizada por el Gobierno (ya tras la moción de censura que hizo presidente a Pedro Sánchez) para no redactar tampoco el proyecto de ejecución del nuevo edificio era el bloqueo de la cesión a Paradores por parte del Ayuntamiento de León (gobernado entonces por el PP) de 154 plazas en el aparcamiento subterráneo que hay detrás de San Marcos para su utilización por parte de sus huéspedes. Dichas plazas son fundamentales para que el buque insignia de la red de Paradores mantenga su catalogación de ‘cinco estrellas gran lujo’ (ajustando las prestaciones accesorias a la oferta de habitaciones) y la concesión llegó en diciembre de 2019 tras recuperar el Ayuntamiento de León (ya con el PSOE de José Antonio Diez en el equipo de gobierno) la gestión del aparcamiento, de la que se venía haciendo cargo hasta el momento Asprona.
Cambios en el concepto
Ya sin la posibilidad de culpar al Ayuntamiento, Paradores se comprometía en mayo de 2020 a tener listo el proyecto del nuevo edificio en ese mismo ejercicio con el fin de que su ejecución comenzase tras la finalización de las obras que ya estaban en marcha. Seis meses más tarde, durante la reapertura del Parador de San Marcos, la entonces ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, reafirmaba su compromiso con la segunda fase, pero no aportaba ya plazo alguno para su ejecución y deslizaba que podrían introducirse cambios en la concepción inicial del edificio para que las obras incidiesen lo menos posible en el funcionamiento del establecimiento hotelero.
Pocas novedades hubo hasta que en octubre de 2022 la ministra planteaba de manera inesperada la creación de un grupo de trabajo con el Ayuntamiento de León y el sector hotelero para definir las características que debería tener la segunda fase. Según Maroto, el objetivo pasaba por evitar la «competencia» con otros establecimientos y «sumar» recursos a los que ya tiene la ciudad. Aseguraba además que, tras un año en blanco, el presupuesto estatal de 2023 incluiría una partida de 234.000 euros para redactar el proyecto, aunque en 2021 se había contemplado otra de 200.000 euros que no llegó a materializarse.
Ya en diciembre de 2022, la ministra garantizó que a lo largo del siguiente ejercicio estaría listo ese proyecto y en marzo de 2023 –poco antes de dejar el cargo en el Gobierno de Pedro Sánchez para pasar a ser candidata del PSOE a la Alcaldía de Madrid– anunció que la redacción del mismo se encargaría «de manera inmediata» a través de Turespaña y estaría lista en doce meses, abortando por lo tanto el grupo de trabajo anunciado unos meses antes y apostando por un edificio con espacios específicos para el turismo de congresos, negocios y eventos, además de una zona exterior centrada en servicios de bienestar y salud. Un año después, ese compromiso quedaba incumplido.
En cualquier caso, dejando al margen de las dilaciones y los constantes rifirrafes políticos, queda claro que el Gobierno va a modificar el plan previsto para la segunda fase en la etapa de Rajoy, cuando se impulsó la remodelación del edificio histórico. Aquella propuesta inicial esbozaba un edificio que estaría absolutamente pegado al actual, lo que obligaría a cerrar de nuevo el Parador de San Marcos cuando se fuesen a ejecutar las obras para su ampliación.
La idea actual pasa por una solución para que los dos edificios estén vinculados –mediante un pasillo cubierto que los una u otro sistema similar– sin que eso signifique tener que cerrar el histórico mientras se ejecuta el moderno.
A la espera de que esto ocurra, el Parador de San Marcos sigue deleitando a sus visitantes en su edificio histórico, aunque con una menor presencia en la vida social de la ciudad, puesto que se ha reducido notablemente el número de eventos que allí se organizan, ya que los grandes salones polivalentes –ahora hay tres de tamaño reducido– están previstos en la segunda fase.
Han pasado ya cinco años y medio desde que reabrió sus puertas después de una rehabilitación que supuso una inversión de casi 16 millones de euros.
La obra comenzó casi una década después de que el entonces presidente de Paradores, el socialista leonés Miguel Martínez, anunciase en julio de 2008 una rehabilitación del edificio con un plazo previsto de tres años y la construcción de un centro de convenciones. La inversión anunciada entonces ascendía a 70 millones de euros.
Sin embargo, como ocurrió con otros muchos proyectos pendientes, la crisis y los recortes presupuestarios en las administraciones públicas llevaron a la paralización de las obras para rehabilitar la joya de la corona de Paradores.
Fue en el año 2012 y se anunció a partir de entonces una actuación «mucho más austera» que estaría encaminada a resolver los importantes problemas técnicos que tenía la parte histórica de San Marcos y que podría haber derivado incluso en su cierre.
Ya en 2015, con un escenario económico más favorable, se retomó la idea inicial de hacer una rehabilitación integral que afectaría en primer lugar al edificio histórico y supondría en una segunda fase la demolición del construido en la década de los sesenta para construir uno nuevo.
Sin embargo, las obras de la primera fase comenzaron –en mayo de 2018– por la demolición que estaba prevista para la segunda pese a que sólo contaba con un proyecto básico.
Actuaciones en la iglesia
La rehabilitación de la zona histórica prosiguió hasta su reapertura y se han acometido además hace escasas fechas otras actuaciones en el marco del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia través de una línea destinada al mantenimiento y rehabilitación del patrimonio histórico con uso turístico. Concretamente, en el caso de San Marcos, se ha procedido a la restauración de la fachada principal de la iglesia y de sus laterales, además de la instalación de iluminación monumental en su exterior, en el claustro y en otros elementos singulares. El catálogo de actuaciones se completó con la restauración de la sillería del coro, las vidrieras y el retablo de la iglesia.
