Una cifra que podrían verse ligeramente rebajada, ya que lo habitual es que algunos mineros se mantengan en activo para llevar a cabo tareas de mantenimiento en las instalaciones. El erte comenzará a aplicarse el 1 de enero, y tendrá una duración de seis meses.
Una situación ya anunciada desde el pasado mes de noviembre por los representantes sindicales de la Hullera, que esta medida se debe a la falta de compromiso del Gobierno central con el sector, y además responsabilizaban a las centrales térmicas que no están comprando carbón autóctono «y prefieren estar consumiendo carbón importado».
Asimismo, anunciaban que este Erte arrastraría también a los trabajadores de Peal.
La situación se agrava, y es que además de la aplicación de Erte desde el próximo 1 de enero, la administración concursal les ha trasladado que la falta de contratos podría desembocar en un expediente de extinción si no hay acuerdos con las centrales térmicas para suministrar carbón de aquí a unos tres meses. La térmica de Velilla prepara su cierre y ya ha dejado claro que no adquirirá más carbón, y el horizonte no se presenta nada halagüeño ya que «a día de hoy, no hay ningún contrato cerrado», recalcaron.
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