No son familias de acogida leonesas solidarias haciendo felices a unos pequeños saharauis que vienen a pasar el verano. Más bien parece lo contrario, que son los niños los que hacen sumamente felices a estas familias generosas que durante dos meses comparten con ellos sus hogares y procuran mimarles como si fueran sus propios hijos. No hay más que ver la cara de todos esos ‘padres de verano’, entusiasmados con las miradas enormes de estos niños que sonríen sin parar y dan las gracias por todo. «Cuando termina el verano, ellos se van felices y a nosotros nos queda un vacío enorme», cuenta Agustín, un veterano padre de acogida, que durante años trajo a Omar y ahora se hace cargo de la pequeña Mahyuba, de 11 años. También les brillan los ojos a Esther y a David, que por segundo año consecutivo acogen en su casa a Elhai, un niño de 11 años que el año pasado tenía pánico al ascensor y que ahora está entusiasmado con llamar al timbre, con comer legumbres, con pasar el día en cualquier parte donde le lleven. «Siempre está feliz, se adaptan perfectamente y disfrutan muchísimo», cuenta su ‘madre’.
El programa, que se realiza a través de la Asociación Saharaui para el desarrollo y de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de la Comarca del Bierzo) y con el apoyo de la Diputación de León, ha conseguido acoger en este año, entre junio y agosto, a 29 niños saharauis, alejándoles así de las duras condiciones del desierto con temperaturas superiores a los 50 grados y facilitándoles el tratamiento necesario para sus carencias nutricionales y sanitarias.La Diputación ha aportado este año 14.000 euros a las asociaciones. Desde las asociaciones, a Lourdes y a Jose les gustaría que la aportación dejase de mermar e incluso creciera, «para poder traer a cuantos más niños mejor». «Con lo que nos dan sólo se cubren los viajes de los niños», cuenta un padre de acogida.
Los pequeños visitaron este miércoles el Palacio de los Guzmanes, donde fueron recibidos por el presidente de la institución provincial y varios diputados de la Corporación, y el viejo Consistorio de San Marcelo, donde les recibió la concejala de Asuntos Sociales, Aurora Baza.