En el fin de semana en el que la España vaciada se llena, el secretario general de la Asociación Española de Turismo Rural (Asetur) y durante años presidente de la Asociación Leonesa de Empresarios de Turismo Rural (Aletur), Jesús del Río, analiza cómo está siendo para las casas rurales de la provincia este verano marcado por el eclipse y por la recuperación para estos negocios de los efectos de la cadena de incendios de hace un año. En esta entrevista, el cargo de Asetur e impulsor de Aletur repasa también los cambios de normativa que afectan al sector, reclama mayor coordinación en la promoción turística y aborda los cambios en el perfil del viajero que llega a los pueblos de León.
– ¿Qué balance pueden hacer los alojamientos rurales de la provincia de las reservas motivadas por el eclipse solar del pasado miércoles?
– Hemos estado al cien por cien de ocupación y llevábamos ya mucho tiempo llenos. Lo que ha cambiado es un poco el perfil del cliente. Es decir, este año hay mucho cliente extranjero, de todo el mundo, que va a alargar más la estancia en la provincia y eso es bueno para nosotros. También ha habido un pequeño incremento de precios porque el cliente extranjero viene a través de otros canales y estos tienen unos precios un poco superiores. Bien, porque estamos al cien por cien y porque es una estancia más larga y con un precio un poco más alto.
– ¿Cree que la llegada de turistas internacionales puede dar pie a que sigan viniendo desde el extranjero más allá del eclipse?
– Creo que esto va a ser un poco el escaparate hacia el exterior. Es decir, León existe, pero ahora se va a dar mucho más a conocer. Otros años, el cliente de agosto es cliente familiar, nacional… Y este año va a ser más cliente extranjero y el eclipse ha sido un gran escaparate para nuestros pueblos en todo el mundo.
–¿Han quedado satisfechos? ¿Cree que podrán recomendar León a sus amigos y familiares?
– La experiencia me dice que el cliente extranjero valora mucho la provincia y la comunidad. Valora mucho lo que tenemos. Por lo tanto, no es que vengan solo por el eclipse. Al llegar se encontraron con nuestra gastronomía y preguntaron por las famosas tapas. Monumentos, naturaleza, reservas de la biosfera, parques naturales… Al final, el cliente extranjero que nos visita es un cliente que nos puntúa muy bien en las valoraciones de calidad. Siempre son valoraciones altas porque realmente tenemos un producto bueno y un atractivo turístico muy bueno. Entonces, no tendría por qué ser de otra manera.
"El eclipse solar ha sido un gran escaparate para nuestros pueblos en todo el mundo"
– ¿Cómo se presenta el resto del verano para las casas rurales?
– El verano vuelve a ser atípico. Ya hemos dejado atrás ese cliente de turismo rural que venía para la larga estancia, que reservaba con mucho tiempo y que dormía muchas noches. Cada vez nos estamos encontrando con clientes más de paso, con estancias más cortas y con reservas de última hora. La pandemia fue una antes y un después en cuanto comportamiento del turista y lo estamos notando… ¿Estamos llenos en agosto? Sí… ¿Llenamos en julio? No, nos quedaron muchas plazas libres en julio y se empezó a llenar a partir del 15. La primera quincena fue muy al ralentí.
– Están ya los alojamientos de los pueblos tan preparados y modernizados como los de las ciudades? ¿Qué cambios han emprendido las casas rurales en los últimos años?
– Poco a poco el sector turístico se tiene que modernizar y actualizar a las demandas del cliente. Lo que está muy claro es que el cliente del alojamiento urbano, generalmente, no demanda lo mismo en el mundo rural. En el mundo urbano te puede pedir un wifi de alta velocidad, pero en cambio en el pueblo, bueno, si lo tienes bien, porque lógicamente lo quiere, pero entiende que las condiciones son un poquito más limitadas. Pero sí que es verdad que es un cliente que busca calidad, que busca confort, que busca estar cómodo y, poco a poco, los establecimientos se están actualizando. Ya lejos ha quedado la casa de la abuela, esa que habíamos heredado y la habíamos puesto para hospedar… Esas camas ya han cambiado, esa decoración ya se ha actualizado, ya se han hecho pequeñas reformas de los baños... Al final, podemos resumir que nuestra planta de alojamientos rurales es buena, es actual y tiene calidad.
"Cada vez nos estamos encontrando con clientes más de paso, con estancias cortas y reservas de última hora"
– El pasado verano también tuvieron que hacer frente a los incendios forestales... ¿Hasta qué punto lastraron las cuentas anuales?
– Nosotros si no hacemos el agosto, el resto del año se va a sentir dañado porque, al final, el resto del año vas a trabajar en fines de semana, en puentes y poco más. Entonces, si tú no consigues plena ocupación en julio y agosto, un cien por cien o lo más cercano posible, luego las cuentas se van a resentir… ¿Qué pasó el año pasado? Pues que los incendios más fuertes fueron a partir del 15 de agosto, que es cuando tendríamos que estar al cien por cien de ocupación. Tuvimos tantos incendios tan simultáneos y tan dispersos por toda la provincia que lo que hicieron es afectar a toda la provincia. Ya no es solamente que tengo el incendio enfrente, sino que el humo llegó hasta incluso a León y, lógicamente, la gente marchó hasta de la capital porque la calidad del humo no era buena. Imagina un alojamiento que estuviera el año pasado en Fasgar, en Picos de Europa, en Las Médulas… Lo sufrieron de primera mano. Este año, con los incendios que hemos tenido hasta ahora, se ha repetido la historia. Murias de Ponjos, nivel dos, pues todo lo que es la Omañuela y Riello, todo vacío. Yo tuve reservas de una señora que venía 15 días y el segundo día se me fueron y tuve que devolver el importe. El de La Utrera, el de Sena de Luna… Todos esos incendios afectan mucho.
– ¿Cómo ha ido la recuperación? ¿Se puede dar por superado todo aquello o hay comarcas en las que los efectos se dejarán sentir, a nivel de alojamiento, durante años?
– Al que le pilló el incendio de lleno, al que le tocó en su territorio, se va a tardar mucho tiempo en recuperar porque el cliente dice: ¿cómo voy a ir a un sitio donde yo abra mis ventanas y me encuentre todo quemado? Las Médulas, Fasgar, Picos de Europa… El que esté a 20 o 30 kilómetros, pues poco a poco se va a recuperar porque el cliente ya no va a abrir las ventanas y lo va a ver entero quemado. Hay gente que lo que lo está pasando a fecha de hoy muy mal. A nivel particular, el incendio de Murias de Ponjos nos afectó hasta el punto de que estábamos a 1,7 kilómetros del incendio en línea recta. Si tú miras el mapa, a fecha de hoy, sigue marcado el incendio. Entonces, el cliente que me llega mañana o en tres días me llama y me pregunta por cómo va el incendio. Donde hubo llama, hay rescoldo. El runrún de que Las Médulas o Picos de Europa están quemados provoca que el turista no venga a la provincia.
"El problema con los establecimientos ilegales va a más. Con el eclipse ha sido una pasada lo que se ha visto"
– ¿Hasta qué punto les preocupa que los incendios vayan a más y que la situación excepcional del pasado año se convierta en la tónica general en futuros veranos?
– Yo no soy de números, pero el año pasado se quemó casi el diez por ciento de la superficie del León y este año sigue habiendo daños… Si seguimos con esta tónica, ¿qué? ¿En diez años tenemos el 80 por ciento del territorio quemado? El bosque grande tarda muchos años en recuperarse, aunque el monte bajo o el matorral a lo mejor en cinco años vuelve a estar un poco verde... Como esta moda o esta gente que está haciendo esto sigan, se van a cargar todo. Pero no es que se cargue el turismo rural, es que se carga al apicultor, al ganadero, al agricultor… Si no hay turistas, pues restaurantes de la zona cerrarán o tendrán una peor economía. Al final, el turismo arrastra la economía del territorio porque el turista viene y consume.

– A nivel normativo, ¿a qué cambios han tenido que hacer frente en los últimos años? ¿Qué demandas tiene el sector en este sentido?
– La normativa que tenemos está desde el año 2016 y es la que estamos cumpliendo. Bajo mi punto de vista, necesitaríamos un poquito una vuelta de tuerca y adaptarla a lo que el cliente del 2026 pide o demanda. En general, bien. Aunque hay normativa a nivel económico, de los partes de policía de hospedajes... Poco a poco, hay que adaptarse. El año que viene vuelve a entrar la normativa de facturación para la que necesitamos un programa específico. Claro, eso para un autónomo que tiene una actividad muy recurrente, pues vale. Pero el que tiene una casa rural que alquila dos fines de semana al mes, a lo mejor, no necesita ese programa de facturación. Por supuesto que tienes que hacer la factura, por supuesto que tienes que hacer las declaraciones, pero este tipo de programas creo que no son acordes.
– ¿Se ha avanzado algo a la hora de combatir los establecimientos ilegales? ¿Sigue habiendo muchas casas rurales que actúan bajo cuerda?
– Sí. El problema con los establecimientos ilegales va a más. Con el eclipse ha sido una pasada lo que se ha visto. En grupos de Facebook había gente que alquilaba su vivienda, su terraza o una habitación para el eclipse. Entonces ahí es donde nosotros nos preguntamos dónde está la Administración, dónde está Turismo, dónde está el Ministerio del Interior, dónde está Hacienda, dónde está la Seguridad Social… En estos casos, que metan mano porque están compitiendo de manera ilegal y lo están haciendo sin pagar impuestos. El otro día salía en televisión una chica de aquí, de León, que decía que tenía una terraza que iba a alquilar para el eclipse, a 80 o 100 euros por persona, y que iba a dar un picoteo y unos vinos… ¿Dónde está Sanidad? ¿Dónde está su carnet de manipulador de alimentos? ¿Dónde está su IAE como empresa? Esto hace daño... A mí me llamaban para que gestione el alojamiento para la noche del eclipse y dije que no... ¿Tú estás has dado de alta? No, pues no me llames. Legalízalo y hablamos. Es que tengo una casa en el pueblo y como he oído que me van a pagar 1.000 euros por dormir, pues yo también la quiero alquilar a 1.000 euros… ¿Y si hay un incendio ¿Y si hay una caída? ¿Quién cubre todo eso? Lejos del eclipse, sigue habiendo portales en Internet que siguen ofreciéndolo y sigue cada vez habiendo más gente a la que estafan. La culpa también la tenemos nosotros como consumidores, que utilizamos esos canales de venta en lugar de utilizar los que tienen que ser.
"Cuando hay un movimiento de promoción, automáticamente, el mercado responde"
– ¿Cómo es el apoyo que reciben de las instituciones? ¿Continúa faltando una apuesta de promoción más sincronizada y ambiciosa?
– Creo que se tienen que mover. Se tienen que actualizar y las redes sociales siguen estando muy poco trabajadas. La página web que tardamos mogollón de tiempo en que se creara está carente de información y falta que se traduzca a varios idiomas, ya que queremos captar al turista extranjero. Si la Diputación contribuye con los grupos de acción local estas tienen mucha publicidad turística, porque Cuatro Valles tiene, Montaña de Riaño tiene o Montaña del Teleno tiene, pero no están en la página web colgadas en formato PDF para que la gente se lo pueda descargar y puedan visualizar planos de la provincia, folletos de las comarcas… Si mucha de esa promoción ya la tienes hecha, lo único que tienes que hacer es una buena web con muchísima información. Aprovéchalo que lo tienes. Hablas de turismo rural y hablas solo de ocho municipios: Molinaseca, Vegacervera, Babia… Es que hay mucho más. Entre más promociones, más la gente va a pensar qué de cosas hay en León, vamos a aprovechar y a alargar la estancia. Si tú llegas a Babia y le ofreces cosas a 50 kilómetros, el cliente se va a mover para ir a Omaña, a Villablino, a León capital…
– ¿Qué otras demandas tienen desde el sector? ¿Qué peticiones son las más habituales entre los responsables de las casas rurales de León?
– Nosotros creemos que si la Administración invierte, no gasta, de manera adecuada en promoción a lo largo del año y para diferentes situaciones o cuestiones, la provincia puede moverse. Muchas veces cuando hay un movimiento de promoción, automáticamente, el mercado responde. Si tú estás tranquilamente en tu casa y ves una publicidad de Candás, te preguntas si ir… Si no ves León no te fijas en ello. Lo que no se puede hacer es decir me gasto, yo qué sé, 14.000 euros en poner unas pancartas para la Semana Santa en el metro de Madrid. Bien, fantástico… Pero sin esas pancartas llenaría igual. Lo que necesito es unas pancartas en febrero para llenar los carnavales, que los tengo más flojos, o necesito esas pancartas para el otoño con el tema del enoturismo o lo que sea.
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