Rubén (y Natalia) y la tercera resurrección de un clásico, Los Pelayos

Los jóvenes Rubén Cerezal y Natalia reabren este viernes el gran clásico de la hostelería en el Valle de Sabero, Los Pelayos de Olleros

20/07/2025
 Actualizado a 21/07/2025
Una histórica fachada, la de Los Pelayos de Olleros de Sabero, que sigue albergando a este clásico del Valle, ahora por el empuje de Rubén, en la foto, y Natalia
Una histórica fachada, la de Los Pelayos de Olleros de Sabero, que sigue albergando a este clásico del Valle, ahora por el empuje de Rubén, en la foto, y Natalia

Cerró después de una larguísima andadura en octubre de 2020. Reabrió en tiempos muy difíciles y complicados por la pandemia y sus secuelas y volvió a cerrar... Hasta que este próximo viernes llegará la tercera «resurrección» del Bar los Pelayos, el gran clásico de la hostelería en el Valle de Sabero: Los Pelayos. No hace falta decir más en aquella comarca, el nombre esconde una importante historia. 

El día de Santiago se producirá la feliz noticia, comentada desde hace semanas, de la reapertura de Los Pelayos de la mano de dos jóvenes emprendedores que están apostando fuerte por su comarca: Rubén Cerezal, de la larga saga de los Cerezal de Corcos, y Natalia Vega Sierra. Hace tan solo unos días recogían las páginas de La Nueva Crónica que Rubén estaba detrás de la organización de un importante festival en Guardo... No para este deportista, jugador de fútbol sala, practicante de la lucha leonesa como lo fue su padre y varios tíos, aunque tendrá que aparcarlos un poco para tutelar el inicio de la marcha de un negocio nuevo, pero cargado de historia.

Saben Natalia y Rubén que en las conversaciones les hablarán de esta andadura de Los Pelayos, es inevitable, especialmente de la familia que lo abrió y atendió durante décadas: Los Novo. 

Ese historiador de las cosas de la comarca, el ex minero Carlos García ‘Kubala’, repasaba la andadura de Los Pelayos en una de sus charlas sobre los negocios que hubo en el Valle... la gran mayoría de ellos ‘cerrados’, a raíz de la crisis de la minería, que en aquel valle fue en 1991. «La historia arrancó con Amador y Pepín (el abuelo de Amador se llamaba Pelayo, de ahí el nombre); después se pusieron al frente Pepe y Linos, una institución durante muchos años, hasta que lo dejaron en manos del hijo de Linos, Chines, siempre dentro de la saga de los Novo. Hasta aquella despedida que se veía llegar por el paso tiempo pero alimentada por la pandemia». 

El paso fugaz de tres jóvenes dio paso a un nuevo cierre que duró hasta que Rubén Cerezal decidió ser lo que ha sido siempre en la lucha leonesa y son los Cerezal en la vida: valientes e irreductibles.
Los Pelayos sigue... en Olleros

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