Pero, una vez que se han hecho determinadas reformas en la zona, las quejas no han disminuido, la arena que ha salido entre las piedras o los agujeros que se crean han sido las dos últimas reivindicaciones. Este miércoles a las siete de la tarde, se producía el encuentro con los restauradores hermanos Seoane, que arreglaron la plaza hace 32 años. En esta reunión se pidió la recuperación de una plaza histórica que, aunque «difícil» no es «imposible» según rezaba el eslogan.
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