La Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna, en la provincia de León, en un espacio de referencia para analizar nuevas oportunidades de desarrollo ligadas al territorio. Uno de los elementos centrales del cierre del mismo ha sido la elaboración de un mapa del territorio, construido de forma participativa, que recoge datos, conocimientos locales y experiencias vinculadas al proyecto. Este mapa se concibe como una “herramienta viva para seguir avanzando en la gestión sostenible de la Reserva de la Biosfera”, señalan desde la Junta.
La jornada final del proyecto, celebrada recientemente con la participación del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León y que reunió a equipos técnicos, representantes institucionales y agentes locales, permitió también poner en común los resultados de una iniciativa que ha permitido conocer mejor cómo afectan los cambios en el clima y en el agua a la actividad agraria y al medio rural, al tiempo que impulsa nuevas líneas de diversificación económica basadas en los recursos locales.
Desarrollado entre 2022 y 2025, el proyecto ha contado con la colaboración de la Reserva de la Biosfera, el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), a través del Centro de biocombustibles y bioproductos de Villarejo del Órbigo (León), y la Universidad de León. A lo largo de este periodo se han recogido datos ambientales, se han estudiado cultivos y plantas tradicionales y se ha trabajado de forma directa con los vecinos para recuperar conocimientos ligados al uso del agua, la agricultura y el aprovechamiento del entorno.
Entre sus principales actuaciones, Somos Agua II ha reforzado la recogida de información sobre clima y recursos hídricos, ha analizado el potencial de especies vegetales propias del territorio y ha apoyado pequeñas iniciativas económicas vinculadas a la marca de la Reserva de la Biosfera. Además, ha fomentado la participación vecinal para integrar el conocimiento científico con la experiencia y los saberes tradicionales.
Somos Agua II, apuntan desde la Junta, ha contribuido a mejorar la preparación del territorio frente al cambio climático y a abrir nuevas oportunidades para el desarrollo rural, apostando por un modelo que combina investigación, gestión sostenible y participación social. El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea-Next Generation EU.
