"La regulación ya existe, lo importante es aplicarla bien", García del Blanco sobre la IA

El ex eurodiputado advierte en León de la presión del sector privado, defiende la protección de derechos y destaca la formación como clave frente a los retos de la inteligencia artificial

12/02/2026
 Actualizado a 12/02/2026
Ibán García del Blanco, acompañado por el alcalde José Antonio Diez, durante la charla sobre inteligencia artificial en León | SAÚL ARÉN
Ibán García del Blanco, acompañado por el alcalde José Antonio Diez, durante la charla sobre inteligencia artificial en León | SAÚL ARÉN

El director internacional de Lasker y ex eurodiputado negociador del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, Ibán García del Blanco, ha defendido en León la necesidad de aplicar con rigor la normativa europea sobre inteligencia artificial y evitar retrocesos ante las presiones del sector privado.

La charla, organizada por el PSOE Municipal de León, contó con la presencia del alcalde de León, José Antonio Diez, así como de varios concejalas y miembros del equipo de Gobierno, que arroparon al exparlamentario europeo en un acto centrado en los retos legislativos, éticos y sociales de la IA.

La regulación ya existe, lo importante es ejecutarla bien

Durante su intervención, García del Blanco insistió en que el principal desafío actual no es aprobar nuevas normas, sino aplicar correctamente las ya vigentes. “La regulación ya existe. Lo más importante en realidad es hacer una buena ejecución de la regulación que existe, no dar pasos atrás”, afirmó.

El ex eurodiputado advirtió de la “mucha presión” existente por parte de quienes controlan esta tecnología, “mayoritariamente en manos del sector privado y normalmente además de empresas que están en el exterior”. A su juicio, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial representa “una buena síntesis entre protección de los derechos fundamentales, protección también de nuestras propias democracias y terreno para el desarrollo tecnológico”, por lo que consideró fundamental garantizar su cumplimiento efectivo.

Formación y adaptación: la nueva brecha

Más allá del plano normativo, García del Blanco situó la formación como el gran reto para España y el conjunto de la Unión Europea. “La inteligencia artificial es una gran revolución que tiene además un carácter transversal”, señaló, recordando que ya está integrada en numerosos procesos y lo estará aún más en el futuro inmediato.

“A partir de ahora, la gran diferencia, sobre todo en términos de igualdad, va a estar entre quienes comprenden este cambio y tienen capacidad para adaptarse y quienes no”, subrayó, haciendo especial hincapié en la necesidad de proteger a los colectivos más vulnerables ante esta transformación tecnológica.

Derechos de autor y riesgo de uniformidad cultural

En el ámbito cultural, el ex negociador del reglamento europeo abordó el debate sobre el entrenamiento de los modelos de inteligencia artificial generativa. Denunció que se han utilizado “millones y millones de datos (…) sin ninguna autorización por parte de sus tenedores y por parte de los autores que han generado esos datos y, por supuesto, sin ninguna compensación”.

Para García del Blanco, es necesario “alcanzar un punto de equilibrio” y aplicar las herramientas legislativas existentes para garantizar que el uso de datos cuente con autorización expresa de sus creadores.

Asimismo, alertó del riesgo de uniformidad cultural. “La inteligencia artificial, al final, como modelo probabilístico y estadístico que es, tiende a la uniformación en general”, explicó. Aunque reconoció su capacidad para simular obras humanas, defendió que “no crea obras de arte, ni innova, ni rompe, ni crea voces o líneas diferentes”, por lo que insistió en que “hay que dejarle espacio también a la creatividad humana y proteger también la creatividad humana”.

Supervisión europea y refuerzo nacional

En cuanto al control institucional, recordó que ya existe una Oficina Europea de Inteligencia Artificial y que la Comisión Europea ha planteado reforzar sus competencias. Se mostró partidario de que el mayor número de competencias se ejerzan a nivel comunitario para garantizar criterios homogéneos en todos los Estados miembros.

Al mismo tiempo, destacó el papel de los reguladores nacionales, como la Agencia Española de Inteligencia Artificial, y la necesidad de dotarla de medios suficientes. También advirtió de la falta de perfiles especializados capaces de abordar los retos técnicos, éticos y culturales que plantea esta tecnología, apostando por profesionales con formación híbrida.

Privacidad y control de sesgos

En relación con los riesgos sobre privacidad y discriminación algorítmica, recordó que, además del Reglamento de IA, existen normas europeas específicas de protección de datos que deben aplicarse de forma coordinada.

La legislación, explicó, exige estudios previos de sesgos en los llamados espacios de alto riesgo —como la salud o la justicia— y controles durante toda la vida útil de los sistemas. “Hay que controlar toda la vida útil del sistema”, insistió, dado que se trata de tecnologías que evolucionan de forma autónoma.

Finalmente, defendió que las administraciones públicas no solo deben limitarse a sancionar o controlar, sino también impulsar usos de la inteligencia artificial alineados con valores como la igualdad, el ahorro energético o la lucha contra la discriminación, aunque no siempre sean los más rentables a corto plazo.

La jornada sirvió para abrir un debate en la capital leonesa sobre el impacto presente y futuro de la inteligencia artificial, en un contexto en el que Europa trata de posicionarse como referente en regulación tecnológica con garantías democráticas.

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