El encarecimiento de los carburantes derivado de la guerra de EEUU con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz no impidió que el consumo de carburantes para transporte se mantuviera prácticamente estable en Castilla y León durante el mes de abril, apoyado por la rebaja del IVA del 21 al diez por ciento aprobada por el Gobierno. Sin embargo, en León el comportamiento fue peor que la media autonómica, con una caída del seis por ciento en el repostaje, mientras que el consumo de gasóleo agrícola se desplomó un 24,3 por ciento.
Los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), recogidos por Ical, reflejan que León consumió 28.431 toneladas de carburantes para transporte entre enero y abril de 2026. Esta cifra sitúa a la provincia como la segunda de Castilla y León con mayor volumen de repostaje, solo por detrás de Burgos, que alcanzó las 33.244 toneladas.
Pese a ese peso dentro del conjunto autonómico, León registró la mayor caída porcentual de toda la Comunidad en carburantes para transporte, con un descenso del seis por ciento respecto al mismo periodo de 2025. El dato contrasta con la evolución regional, ya que Castilla y León sumó 173.831 toneladas, apenas un 0,1 por ciento más, 147 toneladas adicionales sobre el año anterior.
Por provincias, el consumo evolucionó de forma desigual. Solo tres territorios incrementaron el repostaje: Burgos, con un avance del 6,6 por ciento; Salamanca, con un 2,8 por ciento; y Zamora, con un 2,4 por ciento. En el lado contrario, además de León, bajaron Ávila, un 5,7 por ciento; Segovia, un 2,6 por ciento; Palencia, un 1,8 por ciento; Soria, un 1,7 por ciento; y Valladolid, un 0,4 por ciento.
En términos absolutos, tras Burgos y León se situaron Salamanca, con 26.179 toneladas; Valladolid, con 25.974; Zamora, con 20.572; Segovia, con 11.743; Palencia, con 11.264; Ávila, con 8.978; y Soria, con 7.446 toneladas.
En el conjunto de Castilla y León, por tipo de carburante, la gasolina 95 aumentó un 1,7 por ciento, hasta las 32.142 toneladas, mientras que la gasolina 98 retrocedió un 8,9 por ciento, con 1.457 toneladas. También bajó ligeramente el consumo de gasóleo A, un 0,2 por ciento, hasta las 140.233 toneladas.
Labores agrícolas
El mayor contraste se produjo en el sector agrario y ganadero, uno de los más afectados por el encarecimiento de los carburantes y que ha protagonizado movilizaciones para reclamar apoyos ante la pérdida de rentabilidad de las explotaciones.
En León, el consumo de gasóleo B alcanzó las 7.782 toneladas entre enero y abril, lo que supone un descenso del 24,3 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Pese a la caída, la provincia fue la que más gasóleo agrícola consumió de toda Castilla y León, por delante de Burgos, con 5.074 toneladas; Salamanca, con 4.545; Valladolid, con 4.377; Zamora, con 4.276; Palencia, con 4.212; Segovia, con 2.855; Ávila, con 2.114; y Soria, con 1.953 toneladas.
La caída del consumo agrario fue generalizada en toda la Comunidad. Castilla y León registró 37.189 toneladas de gasóleo B, un 23,8 por ciento menos que en 2025. En este contexto, el descenso leonés se situó ligeramente por encima de la media autonómica.
Las mayores reducciones se produjeron en Ávila, con un desplome del 33,9 por ciento; Segovia, con un 32,1 por ciento; y Zamora, con un 28,7 por ciento. También se contrajo con fuerza en Valladolid, un 25,3 por ciento; León, un 24,3 por ciento; Burgos, un 20,6 por ciento; Palencia, un 19,3 por ciento; Soria, un 15,4 por ciento; y Salamanca, un 14,8 por ciento.
De este modo, León mantiene un papel destacado en el consumo autonómico de carburantes, especialmente en el ámbito agrario, donde lidera el volumen regional, aunque los datos reflejan una evolución negativa tanto en el transporte como en el campo frente a una Castilla y León que, en el caso de los carburantes para transporte, logró sostener el consumo gracias a la rebaja fiscal.