Denominaciones de calles, pabellones, parques… no todos los nombres con los que se convive a diario se sabe a quiénes corresponden. En el caso de los centros educativos de la provincia de León, existen decenas de ellos que fueron bautizados con el nombre de personas, en algunos casos que no necesitan presentación y otros que son completos desconocidos. Casi medio centenar de colegios e institutos que tienen detrás interesantes historias.
Entre los primeros, personalidades de sobra conocidas, se encuentra, por ejemplo, Cervantes. El archiconocido autor de ‘Don Quijote de la Mancha’ da nombre a un colegio de la ciudad de León, como también hacen grandes autores del Siglo de Oro como Quevedo o Lope de Vega. En esta misma línea, la escuela de La Pola de Gordón se llama Federico García Lorca y la de Villablino amplía el reconocimiento a toda la Generación del 27, en la que se enmarca el poeta granadino.
De hecho, la literatura está detrás de buena parte de los centros educativos que tienen nombre y apellidos en la provincia. Muchos de ellos, presentan vínculos estrechos con León o con las localidades de la provincia en las que se les rinde este homenaje. Sería el caso, por ejemplo, de Sahagún y Fray Bernardino que nació allí en 1499, antes de convertirse en misionero franciscano y reconstruir buena parte de la historia y la cultura mexicana previa al descubrimiento de América.
Entre los más insignes se encuentran Cervantes, Quevedo, Lope de Vega o Federico García Lorca
En la capital se rinde homenaje entre otros muchos a Antonio Valbuena, escritor y periodista oriundo de Pedrosa del Rey, uno de los pueblos que desaparecieron en las aguas del pantano de Riaño, o a Juan del Enzina, poeta y autor teatral de la época de los Reyes Católicos que murió en León y que es considerado como uno de los principales impulsores de los villancicos tradicionales. Más literatos que llevan un reconocimiento de este tipo en centros educativos leoneses son José Francisco de Isla de la Torre y Rojo, jesuita y autor satírico nacido en Vidanes que da nombre al Instituto Padre Isla, o Pedro José García Balboa, monje benedictino que vino al mundo en Villafranca del Bierzo y que también da nombre a su Instituto Padre Sarmiento.
Precisamente en Villafranca del Bierzo nació también Enrique Gil y Carrasco, escritor romántico conocido sobre todo por ser el autor de ‘El Señor de Bembibre’, que da nombre a un instituto de Ponferrada. Respecto a esta obra también cabe destacar que personajes como Álvaro Yáñez y Beatriz Ossorio hacen lo propio designando a institutos de Bembibre y Fabero.
A personajes históricos...
Antes de ser el apelativo de un colegio de la capital, Antonio González de Lama fue un sacerdote, periodista y profesor de Valderas que fundó la revista poética ‘Espadaña’, mientras que Fray Pedro Ponce de León era un monje benedictino nacido en Sahagún al que ahora se le considera el precursor de la lengua de signos. Por su parte, Álvaro de Mendaña, que da nombre a un instituto ponferradino, nació en San Román de Bembibre y se convirtió en el navegante que descubrió las Islas Salomón.
Muchos son leoneses: Antonio González de Lama era de Valderas y el Padre Isla nació en Vidanes
Son personalidades conocidas que dan nombre a centros educativos leoneses, aunque algunos de ellos no naciesen en la provincia. Sería el caso del valenciano Luis Vives, figura destacada del humanismo renacentista, del madrileño Claudio Sánchez-Albornoz, ministro de la Segunda República y su presidente en el exilio entre 1962 y 1971, o de Francisco Giner de los Ríos, pedagogo andaluz que impulsó la Institución Libre de Enseñanza. Entre estos también se encontraría el gallego Ramón Menéndez Pidal, filólogo, historiador y miembro de la generación del 98 y de una saga familiar muy vinculada al mundo de la cultura que da nombre al colegio de Robles de la Valcueva, o el manchego Antonio García Bellido, historiador y arqueólogo del siglo pasado que desarrolló diversos trabajos en León.
Las denominaciones de los colegios leoneses también llevan nombres regios, especialmente vinculados al Reino de León. Es el caso del Fernando I en Valencia de Don Juan, en honor al que fuera monarca leonés desde el año 1037 hasta su muerte, o de Ordoño II en la capital, que hizo lo propio desde el 914. El hijo de este último, Ramiro II, quien luchó de forma activa contra los musulmanes en la Reconquista, también apadrina el instituto de La Robla.

Otros responden a nobles, como el castellano Bernardino Pérez, que da nombre al colegio de Valencia de Don Juan. También sería el caso de una de las pocas mujeres de esta lista: Jimena Muñiz, aristócrata berciana que tuvo dos hijos con Alfonso VI de León y fue abuela del primer rey de Portugal.
Doctora María José Alonso, en Carrizo de la Ribera, es uno de los homenajes de este tipo más recientes
De igual forma, son muchos los que tienen connotaciones religiosas. Además de los puramente dirigidos al culto central de la Iglesia Católica (Jesús Maestro, Virgen Blanca…) o a los santos (San Antonio, San Claudio, Santa Teresa…), están los que hacen mención a personalidades eclesiales. Sería el caso de Fernando Argüelles Miranda, con el Obispo Argüelles de Villablino por ser prelado en la Diócesis de Astorga entre los años 1858 y 1870, de Andrés Manjón y Manjón, con el Padre Manjón de Armunia por su labor pedagógica y la creación de las Escuelas del Ave María, o Paula Montal, fundadora de las Religiosas de las Escuelas Pías Escolapias que presta su nombre a un colegio de Astorga. También del Javier de Puente Castro, que reconoce a un padre de los jesuitas de la época en la que las instalaciones pertenecieron a esta congregación.
...Y a completos desconocidos
Sin embargo, en otras denominaciones se pueden rastrear reconocimientos a completos desconocidos más allá de ese lugar en el que dan nombre a un centro educativo. A menudo, se trata de homenajes a docentes que han dejado huella como Emilia Menéndez, maestra de la escuela de La Robla y esposa de un ingeniero de la Hullera Vasco-Leonesa, Teodoro Martínez Gandañón, profesor que recibió este honor por un acuerdo del pleno del Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo en 1991, o Manuel Ángel Cano Población, maestro y director del colegio de Cistierna que sucedió en la denominación del mismo al militar Pedro Fernández Valladares.
Maestro Emilio Alonso también es bastante desconocido y los docentes actuales del CRA de Lorenzana están investigando más sobre él y sobre por qué se decidió que el centro educativo pasase a tener su nombre. Según se ha podido saber, era un docente que tenía fama de buen hombre y que, después de las clases, impartía por las tardes las lecciones a los alumnos a los que sus familias no les dejaban asistir a la escuela.

También ocurre en algunos casos que el apelativo del centro educativo hace referencia a un alcalde del municipio. Por ejemplo, Martín Monreal que fue regidor de Villarejo de Órbigo a mediados del siglo pasado y da nombre a las escuelas de Veguellina de Órbigo, o Marcial Álvarez Cela, en Vega de Valcarce y ya en democracia. De igual manera, Octaviano Andrés fue primer edil de Valderas e impulsor de su instituto en 1969 y José Valladares Rodríguez representó a los ciudadanos de Toreno y fue veterinario por esta zona berciana que lo homenajea.
En homenaje a paisanos ilustres
Reconocimientos de todo tipo y algunos recientes como el de Doctora María José Alonso, nombre que desde el año pasado lleva el instituto de Carrizo de la Ribera. Allí nació esta científica de relevancia internacional en el ámbito farmacéutico, como hizo en Astorga Lope María Blanco de Cela, quien da nombre a un colegio de la capital maragata por contribuir de forma decisiva a su construcción y ser un militar de alto rango que participó en la guerra de Cuba y en las contiendas carlistas.
Otro ejemplo de homenaje a un vecino sería el que en Armunia se hace al leonés Gumersindo Azcárate, historiador, jurista y político krausista. Igualmente, en Ponferrada reconocen a Valentín García Yebra, que vino al mundo en la pedanía de Lombillo de los Barrios en 1917 y fue un importante filólogo y traductor hasta su muerte en 2010. Ese mismo año falleció Pedro Aragoneses Alonso, que recibió el homenaje de sus paisanos de Mansilla de las Mulas dando nombre al colegio por su desempeño como abogado y profesor de Derecho Procesal en la Universidad Complutense de Madrid. Igualmente, el instituto de Sahagún recuerda al oriundo Fernando de Castro, profesor y político que luchó porque la enseñanza llegase a las mujeres y a los más necesitados.
Algunos llevan el nombre de docentes que dieron clase, como Manuel Ángel Cano Población o Emilia Menéndez
En otras ocasiones, sin embargo, no es necesario que esta persona ilustre que da nombre a un centro educativo haya nacido en el pueblo. Por ejemplo, Pablo Díez, el empresario vinculado a la cerveza Corona que hizo fortuna en México, nació en Vegaquemada pero designa al instituto que hay en Boñar. De igual manera, Ángel González Álvarez era de Magaz de Cepeda aunque tenga el honor de prestar su nombre a un colegio de Astorga, en este caso por ser rector de la Complutense, secretario general del CSIC y director general de Enseñanza Media. Algo similar a lo que ocurre con Antonio Justel, que pese a ser oriundo del pueblo zamorano de Vecilla de la Polvororsa es reconocido en la escuela de Castrocontrigo por su labor como escritor.
Centros educativos de León con nombre y apellidos. Estos homenajes que las ciudades y los pueblos hacen a sus referentes sirven para inspirar, desde la infancia y la adolescencia, a distintas generaciones de leoneses que crecen familiarizándose con su historia y legado.