En este contexto, una parte de la hostelería leonesa ya ha anunciado que no levantará la trapa en estas circunstancias, mientras muchos otros establecimientos, como las peluquerías, se preparan hacer frente a una avalancha de peticiones que tendrán que espaciar y gestionar dentro la llamada «nueva normalidad». Desde la pasada semana, empresas y autónomos de León buscan fórmulas para la reapertura que pasan por seguir algunas de las medidas implantadas por los establecimientos de alimentación o el desembarco en los servicios a domicilio que han seguido la restauración, para mantener unos ingresos mínimos en muchos caso, o las empresas de servicios, como las informáticas, que tuvieron que desplegar redes de teletrabajo en los primeros días del confinamiento. También los bancos o las farmacias ensayan desde hace semanas nuevas formas de atender a los clientes.
El reto es doble porque implica reactivar la economía mientras se sigue tratando de desactivar el virus. También es colectivo, porque las nueva normativa exige tanto a las empresas como a los clientes y, con gran responsabilidad, a las administraciones. En este sentido, para hoy está fijada una reunión entre Hostelería de León y el Ayuntamiento para estudiar la ampliación de las terrazas. Son algunos de los primeros pasos para que la ciudad pueda superar esta fase y avanzar hacia la reapertura total.
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