No hubo sorpresas. La mayoría de las encuestas lo pronosticaban y las urnas lo confirmaron. El PP ganó las elecciones autonómicas en Castilla y León, pero Alfonso Fernández Mañueco se quedó muy lejos de la mayoría absoluta en las Cortes, fijada en 42 escaños tras aumentar a 82 el número total debido al crecimiento demográfico que se ha registrado en la provincia de Segovia.
Los populares se hacen con un total de 33 procuradores, lo que supone un crecimiento de dos en comparación con los 31 que habían obtenido en los comicios de hace cuatro años.
Esto supone un aumento superior a cuatro puntos en porcentaje de voto, ya que el PP se hace con más de 436.000 votos (hace cuatro años habían sido únicamente 382.000) y roza el 36% frente al 31,4% de febrero de 2022.
Fernández Mañueco ya hablaba anoche del escenario de pactos al que está abocado para descartar cualquier acercamiento al «sanchismo» y apostar por el diálogo con Vox siguiendo el mandato de las urnas.
También el PSOE mejora sus resultados de la mano de Carlos Martínez, que se hace con 30 escaños en las Cortes, dos más de los que tenía en la anterior legislatura. Los socialistas ganan ocho décimas en porcentaje de voto y rozan el 31% con casi 379.000 votos frente a los 365.000 de hace cuatro años.
Por su parte, Vox se consolida como tercera fuerza política en Castilla y León de la mano de Carlos Pollán, aunque es cierto que su crecimiento se queda por debajo de las expectativas de las últimas semanas, ya que se mantiene por debajo del 20% del voto y se hace con 14 escaños en las Cortes, uno más que los obtenidos hace cuatro años.
Concretamente, la formación liderada por Santiago Abascal, que ha protagonizado la campaña electoral dejando en segundo plano a su candidato frente a los discursos más locales de los dos grandes partidos, roza los 233.000 votos (un 18,90%) frente a los caso 215.000 que había obtenido hace cuatro años.
Y tampoco cumple las expectativas previas a la cita con las urnas UPL, que no logra aumentar su representación en las Cortes y se queda con los tres escaños de la anterior legislatura de la mano de Alicia Gallego, que se entrenaba como cabeza de cartel en unas elecciones autonómicas.
Los leonesistas experimentan una ligera mejoría con su resultado de hace cuatro años tanto en porcentaje como en número de votos. Concretamente, superan las 53.600 papeletas (52.092 hace cuatro años) y alcanzan el 4,33% frente al 4,28% de las elecciones de febrero de 2022.
El arco parlamentario de la nueva legislatura en las Cortes de Castilla y León se completa con un escaño de Por Ávila –que mantiene su representación– y otro de Soria Ya, que pierde dos de sus tres procuradores en la provincia de cuya capital es alcalde desde hace caso dos décadas el candidato del PSOE.
Los partidos que se van
Y en el crecimiento de los socialistas puede tener que ver también la desaparición de los partidos situados a la izquierda del PSOE, puesto que ni Podemos ni la coalición En Común logran representación en las Cortes.
Y lo mismo ocurre con Ciudadanos, que hace cuatro años había logrado mantener un escaño por la provincia de Valladolid de la mano de Francisco Igea –quien fuera vicepresidente de la Junta desde 2019 hasta que Mañueco dio por roto el pacto y adelantó las elecciones autonómicas– y que ahora desaparece del hemiciclo, lo que ha podido contribuir al crecimiento del PP.
Las nuevas Cortes, el 14 de abril
Con estos resultados sobre la mesa (y a la espera de si el voto de los residentes en el extranjero pudiera suponer algún cambio en los próximos días), los procuradores electos jurarán o prometerán su cargo sobre la Constitución el próximo 14 de abril a las 11:30 horas en la sesión constituyente de las Cortes.
Será el momento de comprobar si Vox mantiene la estrategia aplicada hasta ahora en Extremadura y Aragón –frenando los acuerdos con el PP para formar gobierno– al ver que no han logrado la subida esperada en el caso de Castilla y León.
En definitiva, victoria clara del PP sin opción alguna de gobernar en solitario, buen resultado del PSOE tras las debacles de las citas con las urnas celebradas en los últimos meses y tímidas subidas tanto de Vox como de UPL, que ven frustradas sus expectativas.