No es la única teoría, otros aseguran que el perdón es para con La Virgen y no con cónyuge, aunque el mecanismo redentor se base en un mundano acto comercial.
Ciertas o no las leyendas, nadie puede afirmar con seguridad porque se compra masivamente un fruto que poco tiene que ver con esta provincia donde no se dan las características propicias para su cultivo. Aún así, el negocio de la venta de los perdones de San Froilán no va mal y algunos de los vendedores suman ya 38 años al frente de sus puestos.
Peor iría el negocio, si leoneses y visitantes hicieran caso de otra tradición que establece que los perdones, es decir, las avellanas, han de ser robadas para conseguir el perdón y que para según se haya pecado, así debe ser el botín.
No sabemos los que necesitarán las autoridades para redimirse, pero, por si acaso, cada año ya tienen una buena bolsa con su lazo y las mejores avellanas aguardándoles a la salida de misa.
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