Poco a poco fueron llegaron los asistentes a este sencillo homenaje con el que se quiere mantener vivo el recuerdo de los ‘seis de la Vasco’. Allí, junto al monumento a los mineros, flores y seis velas, una por cada vida que engulló el Pozo Emilio. No faltó una breve lectura con la que recordar a los compañeros, recordando que «Hace cuatro años que esta mina se llevó la vida de Carlos Pérez, Manuel Moure, Antonio Blanco, Orlando González, José Luis Arias y Roberto Álvarez. Se escribió una página negra en la historia de esta comarca, pero no negra de carbón. Fue una página negra de dolor, de rabia y de impotencia. Cuatros después volvemos aquí, porque ni podemos ni queremos olvidar. Por todos los besos que quedaron por dar, por todas las cosas que quedaron por decir, por todos los senos que quedaron por cumplir. Por vosotros, un año más, pedimos justicia, respeto y memoria». A continuación, seis minutos de silencio, uno por cada compañero. Un silencio que solo estuvo marcado por los ruidos de las ‘tripas’ del Pozo de Emilio.
Tristeza en un homenaje que contrastó con el abandono de las instalaciones que durante tantos años fueron sinónimo de empleo y prosperidad. Cintas con rayas blancas y rojas delimitan las explotaciones que una colonia de gatos se niega a abandonar. Un año más el silencio en la explanada de Tabliza recordó el dolor de la familia minera, que sigue clamando justicia.
El duelo no solo se vivió en la mina, también en otros puntos de la comarca. En Ciñera una pancarta en la torre de la iglesia reza «a la memoria de los que perdieron la vida en la mina» mientras que flores y velas reposaban en la lámpara minera que corona la plaza. Allí, un escrito dejaba latente la impotencia de las familias, pidiendo «justicia ya» para los seis fallecidos yrecordando que «siempre estaréis en nuestra memoria y en nuestros corazones»
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.