El portavoz del Grupo Parlamentario Vox, Carlos Pollán, auguró hoy “muchos éxitos políticos” para su formación y el PP gracias al acuerdo de Gobierno suscrito en Castilla y León, “si el respeto y la lealtad mutuas, la comunicación permanente y el buen entendimiento que han presidido las arduas negociaciones se mantienen a lo largo de la legislatura”. Pollán relacionó este éxito “no solo para los dos partidos”, sino también para el Gobierno de coalición y más importante todavía: para los castellanos y los leoneses”.
Durante su intervención en el debate de investidura para elegir a Alfonso Fernández Mañueco como presidente de la Junta, Pollán sostuvo que este acuerdo de legislatura recién firmado “no parte de cero” y recoge algunas de las referencias firmadas en 2022, entre las que mencionó la instalación de balsas de agua para ganadería, la “considerable reducción” de las subvenciones a sindicatos, organizaciones empresariales y entidades privadas sin utilidad pública; o una “asignatura que quedó pendiente” la legislatura pasada, como es la aprobación de una Ley de Concordia que “supere y actualice el marco normativo vigente y garantice el reconocimiento a todas las víctimas de la violencia social, política, del terrorismo o de la persecución ideológica, religiosa o de cualquier índole acaecida en Castilla y León”. En este punto, tuvo un recuerdo a las víctimas de ETA.
A partir de ahora, dijo, “toca llevar el acuerdo a la práctica”. “No me cabe duda de que juntos, Vox y PP, cumpliremos medida a medida, plazo a plazo”, apuntó Pollán, quien defendió que su partido es “serio y fiable” e invitó a Fernández Mañueco y el PP a “estar dispuestos a todo por Castilla, por León y por España”. “Estoy seguro de que esa es su voluntad, aquí, a su lado, nos encontrarán”, trasladó.
En este sentido, consideró “lógico” que votantes de otros partidos distintos al PP y Vox “vean con buenos ojos el pacto”. “Son políticas de sentido común, pensadas para el mejoramiento generalizado de castellanos y leoneses, de leoneses y castellanos, con independencia de su voto”, esgrimió, según recogió Ical.
El líder de Vox en la Comunidad dio las gracias a Fernández Mañueco, con quien esperó “compartir pronto labores de gobierno”. “Gracias por ser un político respetuoso con el mandato de las urnas, al contrario que otros empeñados en negar las duras leyes de la aritmética parlamentaria si los números no dan para gobernar en solitario. Cuando eso sucede, no queda sino sentarse a negociar. Es lo que hemos hecho Partido Popular y Vox en Castilla y León”, apeló.
Prioridad nacional
Entre los diferentes puntos del acuerdo, se detuvo, por ejemplo, en la “prioridad nacional en ayudas sociales y vivienda”, a la bajada de impuestos, a la desregulación, a la protección del campo, a las ayudas a familias, autónomos y empresas y a la respuesta frontal a la inmigración ilegal, el Pacto Verde y la Agenda 2030. “Medidas estas, me atrevo a asegurar, con las que está de acuerdo la práctica totalidad de los votantes de Vox, gran parte de los del PP y no pocos del resto de partidos presentes en esta Cámara, por más que los dirigentes y portavoces de estos últimos hayan denostado el acuerdo, antes incluso de hacerse público”, sentenció.
Respecto a los que han acusado a ambas formaciones de no hablar de Castilla y León en el acuerdo, Pollán contestó lo negó, al igual que señaló que “no es cierto” que suponga un “retroceso en los derechos”. “No hay una medida, una sola de las 324, cuya aplicación dé lugar a la suelta masiva de violadores y pederastas, al indulto a unos golpistas o al rescate multimillonario a una aerolínea fantasma. Todo eso sí que supone un retroceso. Un retroceso que lleva la firma, cómo no, del Partido Socialista y sus indeseables socios”, cargó el líder de Vox.
Destacó, por ejemplo, el compromiso para elaborar y aprobar los presupuestos de Castilla y León para los ejercicios 2027, 2028, 2029 y 2030, pues las cuentas autonómicas “son la expresión numérica de un proyecto político”, algo que tildó como “garantía de estabilidad política, cada vez más reclamada por una ciudadanía harta de los vaivenes del circo y el lodazal en el que Sánchez y sus socios han convertido la vida pública española”. “Nos ayudará mucho no dejarnos embaucar por la creencia errónea de que otro PSOE es posible. No hay un PSOE bueno”, incidió.
Por otro lado, invitó a no confundir “la callada lealtad de siglos de castellanos y leoneses al proyecto común de España con apocamiento de ánimo”. “De carácter, vamos, más bien, sobrados. Eso explica que desde la Junta no nos arrastraremos ante el Gobierno matonesco de Sánchez. Tampoco nos arrugaremos. Ni mendigaremos. Exigiremos. Y nos opondremos. Por ejemplo, en política migratoria”, adelantó.
Competencias en inmigración
Precisamente, se detuvo en las medidas sobre la inmigración. En este punto indicó que la Junta auditará anualmente la totalidad de los gastos vinculados a la inmigración ilegal, con el objetivo de “reducirlos al mínimo imprescindible al que obligue el marco legal vigente”. También, que prohibirá el uso del burka y del nicab en espacios públicos.
“Somos conscientes de la polémica que el concepto de prioridad nacional ha generado, tanto en Castilla y León como antes en Extremadura y Aragón. No debería preocuparnos. De hecho, no nos preocupa en absoluto. Se trata de una polémica alimentada por las terminales mediáticas del sanchismo, con el alcance limitado de las cámaras de eco. Tanto el votante de Vox como el del PP está de acuerdo con la medida, al igual que una porción creciente del electorado del PSOE. Lógico, una vez más. Es, de nuevo, el sentido común”, comentó Pollán, aplaudido en varias ocasiones únicamente por los integrantes de su bancada.
Así, reclamó a los “detractores de la prioridad nacional” que “expliquen a los castellanos, leoneses y al resto de compatriotas su empeño por verles los últimos en la cola de las ayudas sociales o en el acceso a la vivienda”. “En definitiva, que expliquen su empeño en convertir a los españoles en extranjeros en su propia patria”, sostuvo.
Por otro lado, anunció que revisará “sistemática y exhaustivamente el destino de los recursos públicos, mediante la realización de auditorías periódicas, con el objetivo de identificar y eliminar cualquier gasto improductivo, innecesario o carente de justificación”.
A su juicio, el nuevo Gobierno “se guiará en su acción del día a día por los principios de eficiencia presupuestaria, simplificación administrativa y supresión del gasto superfluo”, ámbito que englobó bajo el término de desregulación. “No se trata, ojo, de la desaparición del Estado, sumiéndonos todos en una suerte de ley de la selva. Se trata, más bien, de la agilización de la Administración, para lo cual habrá que primar más que nunca el mérito, la capacidad, la transparencia y la eficiencia en la función pública”, concluyó.