“La implantación de una planta de tratamiento de lodos de depuradoras en nuestro entorno avanza sin que los alcaldes directamente afectados hayan mostrado una oposición clara y firme. Esta actitud pasiva, lejos de ser neutral, tiene consecuencias reales y negativas para los vecinos y para el territorio que gobiernan”. Es la afirmación que hizo hoy la plataforma ‘Lodos no’, que rechaza el proyecto de planta de tratamiento de residuos prevista en la localidad de Piedralba, en el municipio leonés de Santiago Millas.
La ausencia de alegaciones, recursos o posicionamientos públicos contundentes supone, a su juicio, en la práctica, una renuncia a defender los intereses de la población. “Los proyectos de este tipo generan impactos ambientales, paisajísticos, todo ello con consecuencias en la salud, que no pueden ser ignorados: aumento del tráfico pesado, malos olores, riesgos para los acuíferos y una degradación progresiva del entorno rural y natural”, argumentan.
Añaden que frente a esa inacción institucional, la junta vecinal de Piedralba, con sus escasos medios, “pero una voluntad férrea”, continúa desplegando todos los esfuerzos legales y sociales a su alcance para frenar “este atropello”. A través de la movilización ciudadana, la presentación de numerosas alegaciones y el uso de las vías jurídicas disponibles, los vecinos —añaden— asumen una responsabilidad que debería ser compartida por sus representantes municipales.
“La implantación de una planta de tratamiento de lodos de depuradoras en nuestro entorno avanza sin que los alcaldes directamente afectados hayan mostrado una oposición clara y firme. Esta actitud pasiva, lejos de ser neutral, tiene consecuencias reales y negativas para los vecinos y para el territorio que gobiernan”. Es la afirmación que hizo hoy la plataforma ‘Lodos no’, que rechaza el proyecto de planta de tratamiento de residuos prevista en la localidad de Piedralba, en el municipio leonés de Santiago Millas.
La ausencia de alegaciones, recursos o posicionamientos públicos contundentes supone, a su juicio, en la práctica, una renuncia a defender los intereses de la población. “Los proyectos de este tipo generan impactos ambientales, paisajísticos, todo ello con consecuencias en la salud, que no pueden ser ignorados: aumento del tráfico pesado, malos olores, riesgos para los acuíferos y una degradación progresiva del entorno rural y natural”, argumentan.
Añaden que frente a esa inacción institucional, la junta vecinal de Piedralba, con sus escasos medios, “pero una voluntad férrea”, continúa desplegando todos los esfuerzos legales y sociales a su alcance para frenar “este atropello”. A través de la movilización ciudadana, la presentación de numerosas alegaciones y el uso de las vías jurídicas disponibles, los vecinos —añaden— asumen una responsabilidad que debería ser compartida por sus representantes municipales.