Pío Gullón, un impulsor del progreso

Este jueves se celebra el centenario de la muerte de este ilustre político astorgano, al que su ciudad natal le adeuda la prolongación de la línea férrea del Oeste y el Palacio de Gaudí

P. Ferrero
22/12/2017
 Actualizado a 10/09/2019
El gobernador Pío Gullón. | L.N.C.
El gobernador Pío Gullón. | L.N.C.
Tal día como hoy, 22 de diciembre, hace cien años, España entera decía adiós a un hombre de la Nación: Pío Gullón. Y si en algún sitio se tuvo que sentir su pérdida de forma especial, ese lugar tuvo que ser Astorga. En buena parte por ser paisano –Pío Gullón nació en esta ciudad en 1835–, pero sobre todo por la importante contribución que hizo encauzando el progreso de la bimilenaria. Este abogado de profesión y político de vocación fue el artífice de la prolongación de la línea férrea del Oeste, desde Benavente a la población astorgana. Algo que supuso un gran avance para esta ciudad, permitiendo el tránsito de personas y el traslado de mercancías, abriendo nuevas vías al mercado nacional. Pío Gullón también consiguió el título de Excelentísimo para el Cabildo de la Catedral astorgana, pero su aportación para con esta localidad leonesa todavía sigue vigente a través del Palacio de Gaudí.

Periodista y político

Pío Gullón Iglesias no tenía 20 años cuando se sumergió de lleno en el mundo del periodismo. Sus primeras manifestaciones literarias llegaron de la mano de La Nación, pero poco tiempo después colaboraba con Las Novedades, periódico que hizo de soporte para la pluma de otros intelectuales de la época como el escritor Benito Pérez Galdós.Escribió folletos y publicó varios trabajos en periódicos semanales, hasta que en el 65 fue corresponsal de Le Journal de Geneve. Sería su última experiencia en esta profesión. Con la Revolución del 68, fue nombrado secretario de Gobierno Civil de Madrid por Sagasta. Entonces inicó su andadura política, la que marcó el resto de su vida.

El gobernador consiguióla financiación para reedificar el Palacio Episcopal, a petición del obispo GrauDesempeñó diferentes cargos durante los años siguientes, hasta que en 1881 representaría a su ciudad en el Congreso Nacional. Volvería a hacerlo de nuevo entre 1886 y 1888. Fue precisamente su ciudad natal, Astorga, la que celebró con más ganas la noticia de su nombramiento como ministro de la Gobernación, en 1883 –durante el gobierno de Sagasta–. Ese momento se recordó como uno de los acontecimientos más importantes de la ciudad, y como tal se celebró por todo lo alto, con música, banquetes, y hasta repiques de campanas le dedicaron al que en ese momento era su paisano más ilustre. Y su carrera no terminó ahí. Llegó a ocupar el cargo de ministro de Estado en dos ocasiones.

Fue durante su etapa política –como gobernador del Banco de España–, que con su buen hacer y su poder de mediación consiguió la primera subvención para el Palacio de Gaudí de Astorga, a petición del obispo Grau. Entró en juego en un momento de penurias económicas para todo el país en el que la confianza en las instituciones no era abundante. Pues bien, las duras gestiones dieron sus frutos. Pío Gullón consiguió la aprobación del proyecto de reedificación del Palacio y con ello contribuyó a materializar el que se convirtió en uno de los monumentos más emblemáticos y representativos de la ciudad astorgana, y actualmente el segundo reclamo turístico, tan solo por detrás de la Catedral.

Este viernes, 22 de diciembre de 2017, no se celebra nada especial –salvo aquellos a los que les toque el Gordo de la Lotería–; sólo es que se cumplen 100 años de la muerte de este ilustre astorgano. De un hombre de progreso que pese a su posición y su mundo recorrido nunca olvidó sus raíces astorganas, y lo demostró con creces a lo largo de su vida. Pero la bimilenaria tampoco tiene la costumbre de olvidar a los suyos, y el agradecimiento a Pío Gullón ya se hizo otorgándole su nombre a una de las calles más céntricas de la ciudad, así como con una placa conmemorativa de mármol blanco que preside la parte trasera del Salón de Plenos del Ayuntamiento, junto a otros astorganos de prestigio como Manuel Gullón o García Prieto.
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