En ese discurso, Jeanetterelacionará tradición, la tradición española que nunca perdió la mujer que da nombre a la fundación (madre del presidente del Grupo Vidanta, Daniel Vidanta), la tradición a la rinde homenaje la pieza que desde hoy mismo a los estandartes típicos de la provincia, y la educación, que es el principal objetivo de la fundación nacida en 2013 y que tiene su sede en la ciudad mexicana de Vallarta-Jarretaderas.
Por más educación que se les preste, por mucho coeficiente intelectual que tengan algunos de ellos, el mayor beneficio es inculcarles la determinación, el optimismo "Por más educación que se les preste, por mucho coeficiente intelectual que tengan algunos de ellos, el mayor beneficio es inculcarles la determinación, el optimismo. La base de nuestro trabajo es la motivación", afirma Jeanette, para quien "hay niños que creen que nunca podrán salir de su condición de pobres, a los que sus propios padres les inculcan ese sentimiento. No creen tener la capacidad de cambiar las cosas, de cambiar su situación, de vivir como aprenden a vivir en nuestra fundación, con otros valores. Motivarles, inculcarles la determinación necesaria para que su educación no termine en un determinado plazo sino que se extienda durante generaciones y generaciones es nuestro principal objetivo. Amor incondicional. Autoestima. Son valores que tenemos que construir los adultos, y algunos adultos deben entender lo que están viviendo los niños", sostiene la presidenta de esta fundación que lleva el nombre de la nieta del ilustre leonés Miguel Morán, a quien el pasado mes de noviembre se le dedicó una placa en su recuerdo en el centro de la capital leonesa.
Niños de 12 comunidades viajan a diario hasta esa fundación donde encuentran, además de una formación a la que de otro modo no tendrían acceso, instalaciones para practicar diferentes deportes, para desarrollar sus inquietudes artísticas y culturales, con un capacidad total para casi mil chavales. "Allí se enriquecen con los valores de Delia Morán, intentamos elevar su autoestima y eso favorece a las siguientes generaciones, no sólo a aquellos con los que trabajamos directamente", cuenta Jeanette, que termina con un inteligente reflexión:"Realidad sin esperanza es fracaso, pero esperanza sin realidad es fantasía".
Un trabajo el de la Fundación Delia Morán Vidanta que va más allá de los niños más desfavorecidos de su entorno más cercano.
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