Los informativos y las alarmas oficiales avisan de que «mañana jueves» (subimos a ver a Valeriano el miércoles) llega una ola de frío con importantes nevadas. Pero en Villaverde de la Cuerna no se respeta la predicción y comienza a nevar a media tarde ‘del día anterior’. Valeriano, que sabe que es lo habitual, ríe ante el temor a la nevada.
- ¿Pero no decía que era mañana la nevada?
- Mañana aquí es hoy.
- ¿Y eso?
- Villaverde (de la Cuerna) creo que es el segundo pueblo más alto de la provincia, después de La Cueta. Por ello, que nieve es lo habitual.
Valeriano, uno de esos tipos duros como peñas, anda en las faenas propias de las horas anteriores a la nevada: la cocina prendida, troncos de leña preparados, los grifos del exterior un poco abiertos para que no se hielen las tuberías, las puertas bien cerradas, los coches a buen recaudo... y la chimenea echando humo, que ya se sabe que es la señal de casa habitada.
- Valeriano, solo echa humo tu chimenea en todo el pueblo...
- Es que no hay más casas habitadas. El pueblo en verano se llena, con gente en todas las casas, y en invierno se vacía, quedamos El Pirata, el perro, y yo.
- Aquí las habrás visto de todos los colores ¿Cuánto tiempo llegasteis a estar aislados?
- Pues hasta un mes; salíamos a espalar para movernos por el pueblo y seguir la vida. Alguna vez tuvimos que hacer túneles para entrar en las cuadras o las casas... ahora no dejan llegar la nieve al suelo y ya están las quitanieves, estamos muy bien atendidos.
- ¿Y desgracias?
- Personales no. De esas de enfermos que no se podían sacar o partos no hubo; al menos yo no recuerdo y eso que aquí nieva de verdad...
Parece que le han escuchado pues en ese momento llega una máquina quitanieves, Valeriano se va recogiendo al calor de la cocina entre castañas y nueces «que son de aquí». El Pirata no se separa de él, las vacas por la carretera regresan a sus pueblos, en Lugueros ya no nieva...