En el reciente homenaje al cura más anciano de la diócesis, en las bodas de platino como sacerdote de Pedro del Cano, muchos de los asistentes se quedaron con la amena y distendida homilía del encargado de pronunciarla en la misa, Nicanor Martínez, que se mostró muy cercano y cariñoso con el veterano sacerdote, al que conoce bien pues es el director de la residencia en la que vive, en el barrio del Ejido.
El autor del ‘sermón’, Nicanor Martínez, dice que «fue algo pactado así, pensado como algo festivo y distendido pues, a fin de cuentas, se trataba de celebrar, nada más y nada menos, 75 años en el oficio».
Seguramente le gustará que sea así para él cuando, en un par de años, celebre sus bodas de oro sacerdotales, cuando se cumplan 50 años desde que aquel chaval de Valdevimbre, espabilado, de una familia humilde, tomó el camino del Seminario, como tantos otros de la época.
- ¿Cuántos chavales de la provincia encontraron una salida, una formación, en Santibáñez de Porma, después en la Carretera de Asturias y finalmente a la sombra de la Catedral?
- Uff. No se puede saber. En el Menor éramos muchísimos, pero muchos también lo iban dejando, unos en Cuarto y la primera Reválida, otros en la de Sexto, al entrar al Seminario Mayor... y algunos aquí seguimos.
Señala Nicanor Martínez fuertes lazos de amistad tejidos en aquellas aulas, en años duros, «con estas modernidades del wasap seguimos quedando ‘los del curso’ un par de veces al año, nos volvemos a ver, recordamos...».
Se vuelven a ver aquellos chavales de formación clásica, como ahora sigue formando a otros Nicanor Martínez, profesor en el Seminario de materias como Metafísica, Historia de la Filosofía... Yahí se muestra crítico con ‘la nueva educación’. «Tengo la sensación de que los chavales salen de la Universidad sabiendo todo sobre ‘colocar un tornillo’, por así decirlo, pero sin una sólida formación cultural, en Humanidades...
- ¿Es grave haber descuidado el estudio de Humanidades?
- Claro que sí, y diría que ya está teniendo consecuencias.