Como vecino y conductor habitual de León, quiero trasladar mi preocupación por los grandes bloques de hormigón que permanecen en el centro de algunas rotondas de León tras haber servido de base para los ramos leoneses durante la pasada Navidad.
Lo que pudo tener sentido como elemento ornamental temporal se ha convertido ahora en un obstáculo rígido y peligroso, especialmente de noche o con lluvia, cuando la visibilidad disminuye y cualquier despiste puede acabar en un impacto con consecuencias graves.
Resulta incomprensible que, una vez finalizadas las fiestas, no se hayan retirado estos elementos o, al menos, señalizado adecuadamente para evitar riesgos innecesarios. La seguridad vial en León debe estar por encima de cualquier descuido administrativo.