"Pedir ayuda psicológica no es una señal de debilidad, sino un acto de responsabilidad"

Entrevista a Miguel Ángel de Mena Mogrobejo, presidente del Colegio Oficial de Enfermería de León

28/06/2026
 Actualizado a 28/06/2026
Miguel Ángel de Mena Mogrobejo, presidente del Colegio Oficial de Enfermería de León. | LNC
Miguel Ángel de Mena Mogrobejo, presidente del Colegio Oficial de Enfermería de León. | LNC

El Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de León e Innades Therapy han suscrito recientemente un convenio de colaboración para promover el bienestar emocional del colectivo mediante el acceso a servicios especializados de asesoramiento, prevención y acompañamiento psicológico en condiciones preferentes. El decano del colegio, Miguel Ángel de Mena Mogrobejo, analiza en esta entrevista la importancia de la salud mental de los profesionales que cuidan de los demás.

– Las enfermeras han estado tradicionalmente volcadas en cuidar a los demás, pero ¿cree que durante demasiado tiempo se ha descuidado el cuidado de quienes cuidan?
– Así es. Las enfermeras han estado siempre atendiendo y ayudando a resolver problemas que, en muchas ocasiones, van más allá de sus competencias directas, con el objetivo de proporcionar una atención integral a las personas, tanto en el ámbito sanitario como en el social. Sin embargo, durante mucho tiempo no hemos recibido el mismo nivel de atención, recursos o tiempo para cuidar de nuestra propia salud y bienestar.

– ¿Qué problemas de salud mental detecta con más frecuencia entre los profesionales de la enfermería en León: estrés, ansiedad, agotamiento emocional, burnout o sensación de desbordamiento?
– No soy la persona más adecuada para responder a esta pregunta desde un punto de vista clínico, ya que no soy psicólogo ni psiquiatra. Lo que sí puedo decir es que la salud mental es una parte fundamental de la salud que debemos cuidar y proteger. Si nos atenemos a las bajas laborales y a la realidad que viven muchos profesionales, problemas como el estrés, la ansiedad, el agotamiento emocional o la sensación de desbordamiento están presentes en mayor o menor medida.

– La pandemia puso el foco sobre la presión asistencial que soportan las enfermeras. ¿Considera que aquellas secuelas emocionales siguen presentes años después?
– Pienso que sí. Tras la pandemia no existió un verdadero periodo de recuperación física ni emocional para muchos profesionales, que tuvieron que continuar atendiendo a personas con problemas de salud ya existentes o con nuevas necesidades asistenciales. Además, las secuelas emocionales de aquella situación no solo han afectado a los profesionales sanitarios, sino que han tenido un impacto en toda la sociedad.

– ¿Qué les diría a aquellos profesionales que pueden necesitar ayuda psicológica pero todavía sienten cierto pudor o reticencia a pedirla?
– Les diría que, igual que recomendamos a nuestros pacientes acudir a un profesional cuando tienen un problema de salud, nosotros también debemos hacerlo. Pedir ayuda psicológica no es una señal de debilidad, sino un acto de responsabilidad y de cuidado hacia uno mismo.

– El convenio con Innades Therapy incorpora programas de prevención y acompañamiento psicológico. ¿Qué puede encontrar una enfermera que decida acogerse a esta iniciativa y qué beneficios espera que obtenga?
– La principal fortaleza de este convenio es precisamente su apuesta por la prevención, que es uno de los pilares fundamentales de la salud. Si somos capaces de detectar y abordar los problemas antes de que aparezcan o se agraven, evitaremos situaciones más complejas y, en caso de que surjan, la recuperación será mucho más favorable.

– El programa pone el acento en la detección temprana de señales de alerta. ¿Cuáles son los síntomas que deberían hacer saltar las alarmas en un profesional sanitario?
– Algunas señales de alerta pueden ser el cansancio persistente, el hastío, los problemas de sueño, las dificultades de concentración, la irritabilidad o una relación inadecuada con compañeros y compañeras. En definitiva, cuando una persona no se encuentra bien consigo misma o percibe que algo está afectando a su bienestar habitual, es recomendable consultar con profesionales que puedan ayudarle.

– ¿Hasta qué punto una mejor salud emocional de las enfermeras repercute también en la calidad de la atención que reciben los pacientes?
– Influye en un porcentaje muy alto. Una buena salud emocional repercute directamente en la atención que reciben los pacientes, pero también en otros aspectos de la vida personal y familiar de los profesionales. Además, conviene recordar que en la atención sanitaria intervienen muchos otros profesionales. La salud emocional es un aspecto que debería preocupar y ocupar a toda la sociedad, no únicamente a las enfermeras.

– ¿Le gustaría que esta iniciativa fuera el primer paso para abrir un debate más amplio sobre la salud mental de los profesionales sanitarios y la necesidad de que las administraciones la aborden de forma estructural?
– Sin duda. La administración tiene un papel fundamental en la prevención y protección de la salud mental, del mismo modo que lo tiene en la vigilancia y promoción de la salud física a través de los controles periódicos que realiza a sus trabajadores. Debemos avanzar hacia un modelo en el que también se cuide a quienes cada día cuidan y atienden a los usuarios del sistema sanitario.

– Si dentro de un año este programa funciona como esperan, ¿qué cambios le gustaría ver en las enfermeras que participen en él y cómo medirán el éxito de esta iniciativa?
– Me gustaría que las enfermeras y enfermeros se sintieran más satisfechos, más tranquilos y más felices en el desarrollo de su trabajo diario. El éxito del programa podría medirse, entre otros aspectos, por el número de profesionales que participen en él y por su capacidad para mantener una buena salud mental gracias a acciones preventivas y de acompañamiento.

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