Las calles del entorno del parque de Quevedo, en León, han amanecido este miércoles con un vecino poco habitual. Un pavo real, uno de los elementos más característicos de este parque leonés ha decidido abandonar su hogar durante unas horas y darse un paseo por los alrededores, hasta terminar caminando tranquilamente por la calzada sorprendiendo a quienes circulaban por la zona.
El animal, uno de los habitantes más reconocibles de este espacio verde del barrio de El Crucero, podía verse a primera hora de la mañana entre los coches, incluso detenido sobre las líneas de la carretera mientras los conductores reducían la marcha ante este inesperado peatón.

Y parece que no es la primera vez que alguno siente curiosidad por conocer qué hay al otro lado del parque. En 2019, otras dos hembras de pavo real protagonizaron una escapada similar y terminaron subidas a una fuente próxima, a unos diez metros de altura. También, el año pasado, en 2025, un pavo real acabó subido en una ventana de un edificio cercano, dónde permaneció atrapado más de una hora.
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