"El objetivo de la rebelión es remover las conciencias de los políticos para que apliquen a las pensiones la subida del IPC y tengan en cuenta que no aplicarla supone dejar a miles de personas mayores en la pobreza», sostiene. Pero su libro es mucho más que pensiones y en él contempla "invisibilidades, ‘edadismos’, sentimientos, razones que tenemos los mayores para estar absolutamente decepcionados con una ciudadanía y una clase política que ningunea a los mayores".
"No somos un mero producto que consume las pensiones", afirma Paca con rotundidad, al igual que sostiene que son "la generación de jubilados más preparada de la historia". Ella viene del mundo laboral de la empresa privada y considera que esa experiencia «puede seguir siendo útil a la sociedad". Arremete contra políticos y administraciones que no han sido capaces de canalizar todo lo que las personas pueden ofrecer más allá de los 65 pero también es consciente de que "tenemos que ser los mayores los que demos un paso adelante para acabar con ello, porque tenemos que demostrar que somos ciudadanos de pleno derecho y queremos colaborar con nuestro país porque queremos a nuestra país", sostiene. Pero además de unas pensiones dignas y de un trato justo a los mayores, Paca Tricio quiere que la rebelión de la que habla en su libro sea solidaria. Por eso con él busca además que los jóvenes tengan oportunidades laborales que permitan mantener la economía. "No puede ser que la última reforma laboral haya castigado tantísimo a los jóvenes con sueldos indignos después de haberles convertido en personas activas y maravillosamente preparadas. Eso es un dislate para este país", incide haciendo referencia a la necesidad de crear empleo de calidad.
"Ni un paso atrás"
Paca Tricio quiere hacer la rebelión de los mayores porque también está "harta" de que la digan eso de «es que esto no es de tu tiempo". Para ilustrarlo cuenta en su libro la historia de un hombre que fue al médico por un dolor de rodilla. "El médico le preguntó qué le pasaba y él dijo que le dolía la rodilla. El facultativo le respondió: Vamos a ver tienes 88 años, ¿qué quieres? Y él le contestó que lo que quería es que le pusiese esa pierna como la otra que no le dolía nada», relata la autora, consciente de que "son cosas que se dicen sin reflexionar y sin maldad pero que ningunea a los mayores y con eso hay que acabar"."Somos personas que hablamos, que discutimos, que nos reímos, que abrazamos y que ponemos mucho encima de la mesa", dice Paca Tricio con la pasión de quien sabe que la rebelión empieza por uno mismo. "Adelante y ni un paso atrás para conseguirlo", afirma convencida.