Los trabajos avanzan en el tramo comprendido entre la plaza de Guzmán y Alfonso V y se centran estos días en los entronques con las calles adyacentes a Ordoño y la colocación de los canales para evacuar el agua de la lluvia que se ubican entre las aceras y la calzada.
El proyecto incluye también el tramo de la calle Alcázar de Toledo hasta su confluencia con San Agustín y supone una inversión de 480.000 euros.
Cuando se haya completado su ejecución, está previsto que se suprima el paso de los autobuses por Ordoño, por lo que únicamente podrán circular los vehículos de residentes, emergencias y carga o descarga. Cabe recordar que el tráfico privado se había suprimido hace algo más de un año en un primer paso hacia la peatonalización de la avenida.
La remodelación de Ordoño no es ajena al debate político, puesto que mientras el alcalde de León, José Antonio Diez, la pone como ejemplo a seguir para implantar un nuevo modelo de ciudad que la posicione como referente del turismo de interior, la oposición carga contra el proyecto por ejecutarse en un momento de crisis sanitaria, económica y social como el que ha desencadenado el coronavirus.
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