Quizá no sea sabido por muchos. No es un acto que venga en el programa oficial de la Semana Santa ni que la cofradía prodigue para que la gente lo vea. Ni siquiera es un ‘acto’ en sí; es, más bien, un gesto. Un gesto del paso hacia ellas. De la Virgen, de sus braceros, de sus fieles. Toda vez que la Virgen de la Amargura sale en procesión, ya de vuelta a Las Carbajalas, siempre por La Rúa, en lugar de girar directamente hacia Fernández Cadórniga para enfilar con posterioridad la Plaza del Grano, el paso vira en dirección contraria, hacia el convento de las Madres Concepcionistas y realiza un giro de unos 180 grados. En el momento en el que la imagen se enfrenta directamente con el edificio, desde donde tímidamente se asoman algunas de las monjas que en él residen, se hace entrega de un ramo de flores previamente portado en el paso durante todo el cortejo.
Se trata de un reconocimiento grato, sincero y a corazón abierto de los más de 160 braceros y de las manolas de la Virgen de la Amargura hacia las cerca de 14 monjas que la cuidan durante el año. Allí, en el convento de clausura, descansa y recibe culto la imagen, «perfectamente cuidada» y siempre con un ramo de flores a sus pies.
Contexto solidario
Todo ello sirve para contextualizar el concierto solidario en favor de la comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de León, que se realizará el próximo sábado, 7 de noviembre, a las 18:00 horas en el Pabellón Municipal de Deportes ‘Margarita Ramos’ del Polígono X. En él participarán la Agrupación Musical de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno y la del Santísimo Cristo de la Victoria. Desde la organización, además, inciden en la disposición y la proactividad de las tres formaciones a ayudar para la causa.

Se trata de un concierto benéfico que tendrá un donativo de tres euros y contará con una fila cero. Todo lo recaudado irá destinado a paliar las necesidades de las monjas que habitan el convento, cuyo estado de conservación no es el más óptimo y en las últimas semanas han tenido otro revés que recrudece sobremanera al convento por la llegada del invierno.
La caldera de la calefacción de gas natural ha sufrido una avería y tras ser revisada por un técnico su reparación se ha presupuestado alrededor de los 10.000 euros, una auténtica fortuna teniendo en cuenta los escasísimos ingresos que tienen. Sin embargo, no es el único problema estructural que tienen: la propia iglesia sufre de una plaga de carcoma que afecta tanto al suelo -que en parte ya ha sido restaurado- como a varios de los retablos del templo, con distintas zonas de la madera visiblemente derioradas.
La caldera, objetivo inmediato
Desde el equipo humano de la Virgen aseguran que el principal objetivo -y «el más inmediato»- de este concierto es posibilitar que las hermanas «puedan iniciar el proceso de reparación e intentar que no pasen frío este invierno». «Son muy discretas, no suelen pedir y no se quejan. Tratan de resolver sus problemas sin hacer ruido», explican. En un comunicado, comentan además que algunas zonas del edificio marcan ya temperaturas de entre 8 y 10 grados. «Ellas cuidan durante todo el año el lugar donde veneramos a nuestra Virgen de la Amargura. Ahora nos toca a nosotros estar a su lado», dicen.

Cabe señalar que este concierto es una de las muchas acciones que el paso ha tenido paracon el convento y sus habitantes. Ya se han realizado limonadas solidarias cuyos beneficios han ido a parar a sus servicios y en la actualidad se les brinda ayuda en diferentes cuestiones administrativas, así como apoyo digital para intentar potenciar las ventas de su obrador. Asimismo, a día de hoy cuentan ya con una lista de más de una treintena de personas -braceros y manolas de la Virgen- dispuestas a ayudar en todo lo concerniente a la cita musical con el fin de darle la mayor visibilidad posible y conseguir financiación suficiente como para que se puedan arreglar los desperfectos más urgentes, como la caldera.
Con todo, el próximo 7 de noviembre el pabellón municipal del Polígono X acogerá esta cita benéfica cofrade, con capacidad para albergar a 700 personas de público aproximadamente y un objetivo claro: que las monjas pasen decentemente el invierno que está por venir a la ciudad.
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