Muere Valentín, "el de las tres vidas"

El popular dueño de La Venta de la Zorra (del Aldeano) fallece a los 94 años de edad

Fulgencio Fernández
04/05/2016
 Actualizado a 17/09/2019
Valentín Aldeano Fernández, a buen seguro el personaje más popular del valle del Curueño, fue enterrado ayer en su pueblo natal de Arintero.| MAURICIO PEÑA
Valentín Aldeano Fernández, a buen seguro el personaje más popular del valle del Curueño, fue enterrado ayer en su pueblo natal de Arintero.| MAURICIO PEÑA
Lo más normal, si pasabas por la actual Venta del Aldeano, es que por allí anduviera, en madreñas, el fundador de la misma, hace 60 años, Valentín Aldeano, cuando era conocida por el popular nombre de La Venta de la Zorra, que él te explica:«Es que como está aisalada y caían aquellas nevadas pues la gente se sentaba a la estufa y venga vino y cuando iban a marchar decían:‘¡Vaya zorra que llevo! y con la zorra se quedó, hasta hace unos años».

Lo más normal, si te detenías a hablar con Valentín, es que te gastara alguna broma, le encantaba:

Me tuvieron dos veces para fusilarme pero libré las dos, una me perdonaron porque era muy niño y otra escapé - ¿Cuántos años tiene?
- Yo soy de Arintero, ¿no has leído eso de los hombres de Arintero?Pues que me calculan uno 8.000 años.
- ¿Y vive aquí solo?
- Si encuentras a una de 18 que quiera quedarse conmigo me lo dices pero si no yo aquí soy feliz, me levanto, miro al cielo, echo una meada al aire libre y me encuentro como Dios.

Lo más normal, por mucha prisa que lleves, es que si entablabas conversación con Valentín Aldeano ya no te vayas, que te quedaras allí largo tiempo escuchando la agitada biografía de quien se había convertido en uno de los personajes más populares de la comarca, todo el mundo conocía a Valentín.

Conocía, en pasado, pues este irrepetible personaje falleció el pasado domingo y ayer fue enterrado en su pueblo natal. A los 94 años, una edad considerable, aunque él bromeaba que «aún me quedan cuatro vidas por gastar». Yes que siempre te contaba las dos veces que lo sacaron de casa para fusilarlo, siendo muy joven, y milagrosamente salvó la vida:«La primera vez ya me llevaban para lo peor y cuando me vieron la cara dijo uno, ‘pero si es un niño’, que lo era y me dijeron, corre y no pares. No miré para atrás en cuatro días, por si acaso. Yen la segunda, como pensé que dos veces no me iban a salvar, me tiré de la camioneta en marcha y por estos montes del Curueño cogerme a mi no era tan fácil».

- Esas sólo son dos vidas gastadas.
- La tercera me querían fusilar los médicos. Resulta que con más de 80 años me descubrieron un cáncer y decían que igual no merecía la pena ponerme la químio. Yles dije «¡cómo vosotros no os vais a morir!». Yaquí estoy.

Fui ventero, emigrante, taxista, ovejero, inventor de la DO Queso de Valdeteja, chofer de Benety salgo en un libro de Fernández Santos Y ahí estuvo, hasta el domingo. Era una gozada escuchar su vida de su boca, con su memoria y con su sorna. «Antes de reconstruir esta venta, que la compré quemada y en ruinas, marché para Alemania, que decían que allí se ganaba dinero. No duré ni un año, así gana dinero cualquiera, trabajando como un burro, sin salir de casa, el vino ni probarlo, ¿dime qué motivos tiene una persona de razón para vivir allí?».

Yrepasaba los mil oficios y trabajos que tuvo. Además de la Venta de la Zorra fue taxista muchos años. «Echa la cuenta tu que fuiste a la escuela. Tuve 10 Land Rover para bajar a la gente del valle hasta La Vecilla al tren o a León. Acada uno de los coches le hice alrededor de 1 millón de kilómetros ¿Cuánto te sale la cuenta? Pues eso, hasta que llegó Matapobres (se refería a la Empresa Fernández)y nos mandó a todos a pedir». También trabajó en el Pantano del Porma, fue conductor de los ingenieros, entre ellos el escritor Juan Benet, y Valentín es uno de los personajes de una novela de Jesús Fernández Santos. «Venía mucho por aquí, teníamos hablado mucho, era buen paisano».

Tuvo ovejas, hizo quesos y tiene mucha gracia cómo le arrancó al Gobernador la DOpara su queso de Valdeteja. Tiene que ver con la historia del nombre de la venta... Ganó bastante dinero, invirtió bien en León e, incluso, en una dehesa en Salamanca. «Yo siempre fui muy negociante. Chucé mucho como para morirme ahora con solo 90 años, en lo mejor de la vida», bromeaba este eterno socarrón, quien te contaba que le quedaban cuatro vidas.

Pero ayer se acabó la historia.

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