La esperanza duró apenas unas horas. Tras semanas de protestas, reclamaciones institucionales y el anuncio de acciones legales, los vecinos de Maraña lograron que técnicos repararan la antena que presta servicio al municipio. La cobertura móvil regresó de forma momentánea, permitiendo llamadas y conexión de datos después de más de un mes de incomunicación. Pero la señal volvió a desaparecer el mismo día, dejando claro que la solución aplicada fue tan efímera como insuficiente.
El fallo ha reavivado la indignación en esta localidad de la montaña oriental leonesa, donde Movistar es la única operadora disponible y, por tanto, la única puerta de acceso a las comunicaciones básicas. La ausencia de red no es un problema menor: afecta al funcionamiento del ayuntamiento, al consultorio médico, a los negocios y, sobre todo, a la seguridad de personas mayores y usuarios de teleasistencia que dependen del móvil fuera de sus domicilios.
Los vecinos denuncian que no se trata de una avería puntual, sino del síntoma de un abandono estructural que condena al medio rural a la desconexión. Reclaman una solución definitiva, inversiones reales y garantías de servicio, y advierten de que no cesarán en sus movilizaciones hasta dejar de ser ciudadanos de segunda en materia de telecomunicaciones. Mientras tanto, Maraña vuelve a quedar aislada en pleno siglo XXI.