Para ella supone «un empoderamiento total de la mujer operada» y cree que desfilar «te hace llenarte de fuerza». «Hay que tener valor», asegura. Pero la actividad supone «una fiesta» para todas las participantes y también para la asociación, que atiende a entre 180 y 200 mujeres operadas de cáncer de mama en León a través de diferentes programas.
El desfile, en el que se pudieron ver las últimas tendencias en lencería, baño y multitud de complementos gracias a la colaboración de Amoena y El Corte Inglés, supuso también un encuentro en el que compartir experiencias entre mujeres que han pasado o pasan por la misma experiencia y una forma de dar visibilidad y normalidad a su situación.
«Esto es una manera de sentirnos apoyadas», recuerda Esther Fernández, orgullosa de su participación en el desfile y de dejar de lado todos los complejos para subirse a la pasarela. «Las mujeres operadas de cáncer no estamos solas», celebró. Ella colabora desde hace años con la asociación, a la que considera «mi segunda casa» y «un espacio de liberación» en el que poder hablar abiertamente de su enfermedad y de cómo se siente.
Sobre la pasarela lucieron ropa de baño y lencería mujeres operadas, algunas de las cuales han sido reconstruidas o cuentan con algún implante para minimizar los efectos de la intervención. La medicina «ha avanzado mucho» en este campo, celebra la vicepresidenta de Almom, Tere González Robles. Desde la asociación tratan de visibilizar esta situación y normalizarla «de cara a la sociedad como cualquier otro tipo de enfermedad», recuerda.
También tratan de «animar a las mujeres que actualmente lo están pasando», con actividades como la que organizaron ayer, un desfile de moda en el que dejar a un lado cualquier tipo de reparo o complejo para mostrar con orgullo su cuerpo y la fuerza con la que seguir adelante.
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