Sin embargo, eso no ha servido para que el número de asuntos pendientes de resolución en la provincia se reduzca, ya que también se redujeron los resueltos. Concretamente, fueron 44.127 el año pasado frente a los 54.345 referidos a 2019. El descenso es por tanto de 10.218 y de un 18,8%. Estos datos evidencian las consecuencias que el confinamiento social y la suspensión de la actividad judicial derivados de la crisis sanitaria tuvieron en el funcionamiento de los juzgados y tribunales durante el año pasado en la provincia.
En definitiva, los órganos judiciales leoneses ingresaron una media diaria de 125 asuntos durante el pasado año, pero solo resolvieron 120. Esto hace que se incremente el número de pleitos pendientes que había al cierre del pasado ejercicio. Eran concretamente 24.571, lo que supone un crecimiento de 1.522 y de un 6,6% en comparación con los 23.049 que se contabilizaban a finales del año 2019, siempre según el análisis de los datos que ofrece el CGPJ.
El informe conocido este viernes establece además que los 46 órganos judiciales de la provincia de León dictaron el pasado año un total de 13.873 sentencias, 18177 autos y 11.855 decretos, datos que se sitúan muy por debajo de los contabilizados en 2019. Entonces se habían dictado 18.090 sentencias, 21.305 autos y 14.328 decretos.
Es preciso destacar además que la estadística del Consejo General del Poder Judicial sitúa la tasa de resolución en León en 0,97, la de pendencia en 0,56, la tasa de sentencia en 0,31 y la tasa de congestión en el 1,56.
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