Más de 450 miradas para descubrir la historia del Alto Bernesga

La Reserva de la Biosfera cierra dos meses de visitas por Gordón y La Tercia y Arbas con una propuesta que reivindica el territorio

01/09/2026
 Actualizado a 01/09/2026
El programa ha conectado patrimonio, tradiciones, minería, caminos históricos y paisajes.
El programa ha conectado patrimonio, tradiciones, minería, caminos históricos y paisajes.

La Reserva de la Biosfera Alto Bernesga ha cerrado su programación de visitas culturales de julio y agosto con más de 450 participantes, consolidando una propuesta por cuarto año consecutivo que durante los últimos meses ha permitido acercarse a la historia, el patrimonio y el paisaje del territorio directamente sobre el terreno. A través de diferentes recorridos por Gordón y La Tercia y Arbas, vecinos y visitantes han podido descubrir algunos de los procesos históricos que han dado forma al Alto Bernesga.  

Uno de sus principales hilos conductores ha sido el papel del Alto Bernesga como territorio de comunicación a través de la Cordillera Cantábrica. La ruta entre Rodiezmo y Buiza (22 de julio) permitió recuperar la historia del Camino de San Salvador y seguir las huellas de Gaspar Melchor de Jovellanos por estas montañas, abordando la importancia histórica de las vías que conectaban la Meseta con Asturias. Esa condición de espacio de paso tuvo también un papel protagonista en la visita a la Colegiata de Santa María de Arbas (26 de agosto), donde el patrimonio románico sirvió como punto de partida para profundizar en las peregrinaciones medievales, la relación del enclave con la monarquía leonesa y la función asistencial que durante siglos tuvo para quienes atravesaban el puerto de Pajares. 

El paisaje se convirtió así en una fuente histórica en sí misma. En Beberino, por ejemplo, la visita (15 de julio) permitió relacionar el patrimonio artístico y la historia local con la trashumancia y con unas formas de vida que durante generaciones estuvieron estrechamente ligadas al movimiento de los ganados y al aprovechamiento de la montaña. También hubo espacio para acercarse a la historia de los pueblos desde una escala más cotidiana. En Villasimpliz, el recorrido por su pasado (18 de agosto) permitió hablar de los orígenes de la localidad, su evolución, sus tradiciones y su patrimonio, poniendo en valor la memoria colectiva como una parte de la identidad del Alto Bernesga. 

Otra de las grandes líneas fue la huella de los conflictos contemporáneos sobre el paisaje. La subida al pico Fontañán (29 de julio) permitió conocer sobre el terreno las trincheras, posiciones defensivas y restos relacionados con el Frente Norte durante la Guerra Civil. En la Tercia, las visitas a Golpejar y Barrio (12 de agosto) ofrecieron nuevas claves para interpretar los espacios fortificados y comprender hasta qué punto la geografía la geografía de estas montañasde esta zona estuvo vinculada a diferentes episodios bélicos. 

La transformación industrial de los valles tuvo igualmente un lugar destacado. El paseo por Santa Lucía de Gordón (5 de agosto) permitió reconstruir la evolución de uno de los principales núcleos mineros de la Cuenca Ciñera-Matallana y analizar el impacto que tuvieron la explotación del carbón y la llegada del ferrocarril en el urbanismo, la economía, las comunicaciones y la vida cotidiana de varias generaciones. 

De este modo, las actividades han permitido abordar temas aparentemente muy diferentes -peregrinaciones y caminos históricos, trashumancia, patrimonio medieval, minería, ferrocarril, conflictos bélicos, tradiciones e historia local- pero profundamente conectados entre sí.

Un verano para mirar el territorio 

Durante estos meses se han celebrado también las observaciones astronómicas de ‘Un paseo por el cielo’  en La Pola, Santa Lucía Rodiezmo y Villamanín, aprovechando las condiciones de la montaña para la divulgación del firmamento; se ha puesto en marcha la Red de Jóvenes del Alto Bernesga, concebida como un espacio de participación para las nuevas generaciones vinculadas al territorio; y se ha desarrollado una visita al Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de León (ICTAL) para acercar al sector apícola el trabajo de investigación que se está realizando sobre productos de la colmena dentro del proyecto RES-MAB. 

Patrimonio, ciencia, participación e investigación han formado así parte de un mismo planteamiento: favorecer un conocimiento más completo del territorio y reforzar el vínculo entre sus recursos, su población y las oportunidades de futuro. Con el cierre de agosto concluyen dos meses especialmente intensos para la Reserva de la Biosfera Alto  Bernesga.

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