Tras estas palabras, que volvieron a despertar la ilusión entre los menores, una comitiva compuesta por once carrozas empezó a desfilar por las calles de León en un espectáculo lleno de luz y de color que hizo soñar a los más pequeños y a sus familias.
Durante todo el recorrido, los miles leoneses recibieron un baño de caramelos, de más de tres toneladas, que endulzó la tarde y la espera de las tres carrozas principales, las que portaban a los tres magos de Oriente.
Uno de los puntos principales en el recorrido de este año fue la plaza de Santo Domingo, donde se pudo ver un espectáculo teatral en el que no faltó la música y la pirotecnia, a cargo del grupo Bambolea, que recreó el nerviosismo de los cientos de niños repartidos por todo el trazado, y el espectáculo de Kull d'Sac.
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