La jornada empezó por todo lo alto, al son de la charanga, y durante todo el día fue un ir y venir continuo de visitantes, que no dejaron pasar la oportunidad de llenar sus despensas con todo tipo de productos de la huerta, destacando los pimientos, ajos, tomates y cebollas, así como las legumbres, una de las fortalezas de esta feria. Tanto es así que era normal ver a los transeúntes llevarse cajas enteras de estos deliciosos manjares. Villares de Órbigo ofreció también un extenso programa lúdico y festivo en la feria celebrada ayer, en el que no faltaron las tradicionales degustaciones de pimientos, vino y manzanilla. Tampoco las legendarias sopas de ajo o la demostración de la elaboración de ristras de ajos, todo un clásico de este evento con el que Villares despidió el verano ofreciendo, como siempre, lo mejor de la tierra llegado directamente de la huerta a la mesa.
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